El gobierno chino reglamentó la publicidad

Roque Faraone*

Desde el momento en que el gobierno de China decidió la doble vía para la construcción de una sociedad plenamente solidaria autorizando la inversión de grandes capitales en algunos sectores de la economía, (éstos, a la vez muy controlados), me interesé en el problema de la publicidad, que seguramente se expandiría en esta segunda gran experiencia que proclama superar al régimen capitalista, predominante actualmente en el mundo.

Con poca información calificada de Occidente respecto al funcionamiento de las instituciones de gobierno de este gran país (1) alguna – también calificada – pero dirigida por el gobierno de ese país (2) encontré en la web una traducción al inglés, realizada en 2019, de una ley que reglamentó la publicidad en 2015.

Antes de comentar esta ley, veamos:

¿Cómo interpreto a este Gigante asiático?

Partidario, como sigo siéndolo, de una interpretación materialista de la historia, considero una proeza que China se haya casi equiparado, en medio siglo, a la principal potencia del mundo, Estados Unidos, en su capacidad productiva y a la vez, que haya logrado una distribución de la riqueza menos desigual. En cuanto a su sistema político, no hay dudas de que difiere del liberalismo político que funciona en algunos otros países, aunque no en todos los que dicen aplicarlo. Dos catedráticos norteamericanos que son considerados en su país los más destacados especialistas en el régimen de gobierno chino y que además fueron asesores del gobierno de su país – David M. Langton y Samuel Shambaugh – destacan más los cambios favorables ya mencionados que la concentración de poder político.

Una publicación oficial del gobierno chino reproduce esta cita de Samuel Shambaugh: “Parece que los puntos de vista del Partido Comunista chino sobre la CCPPCh y los partidos no afiliados al PCCh han cambiado. Poco a poco el PCCh ha dejado de considerarlos como instrumentos de un frente único, para pasar a verlos como respetables elementos del sistema. Todo esto se encamina a la construcción del sistema de supervisión no partidista y a mejorar la capacidad administrativa del PCCh”, y esta publicación agregó: “Su juicio se ajusta a la realidad” (1).

Respecto a su política exterior, no sólo su diplomacia es particularmente prudente y sutil, sino que sus acciones evidencian una gran amplitud. Un ejemplo: participa desde su fundación del BRICS (Brasil. Rusia, India, China y Sudáfrica), grupo de países con sistemas económicos muy dispares. En el grupo también participa India, país con el que, además, tiene conflictos de límites. Otros ejemplos: 1) la isla de Taiwan – territorio chino – fue el refugio del Kuomitang cuando éste perdió la guerra civil. Desde entonces – aún cuando EEUU renudó relaciones diplomáticas con la República Popular de China – Taiwan es como un protectorado norteamericano. EEUU ha hecho provocaciones como la visita de legisladores suyos a Taipé, a lo que China respondió con un despliegue de vuelos militares a islas cercanas y una declaración pacífica que concluía: “Taiwán forma parte del territorio de la República Popular de China”… frase aparentemente superflua, pero que importa, en el campo del derecho internacional, dado que EEUU reconoció al actual gobierno chino y éste ocupa un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU; 2) Prestó a Rusia moderado apoyo cuando ésta invadió Ucrania, absteniéndose en la ONU de condenar esa invasión (porque era notorio el cerco militar que dirige EEUU). Luego propuso 12 puntos propiciando un armisticio. Este documento comienza evocando el derecho de los países pequeños a su integridad territorial (forma elíptica de aludir a la invasión rusa a Ucrania); 3) Cuando el canciller chino Wang visitó Moscú, la declaración conjunta con su colega Lavrov dice: “Estamos dispuestos a velar por un mundo multipolar y un orden más justo”, declaración que la diplomacia rusa interpretó como un apoyo total, pero que es suficientemente vaga en su contenido final, lo que autoriza a mantener la idea de “moderado apoyo“.

Dicho lo que antecede (para situar mejor al lector respecto al fundamento de mi perspectiva), paso a explicitar por qué interesa analizar esta ley regulatoria.

La publicidad y el capitalismo

La palabra “publicidad”, en español, puede ser usada con diferentes significados: “dar a publicidad” (por ejemplo), pero su uso más difundido es el equivalente a “advertising” en inglés. La mejor definición que conozco es la de Wikipedia en italiano: “forma de comunicación paga, difundida por iniciativa de operadores económicos, que tiende de modo intencional y sistemático a influenciar las actitudes y la elección de los individuos respecto al consumo de bienes y la utilización de servicios”.

Muchos estudios sobre la publicidad evocan insignias de comercios o productos de un pasado remoto, tal vez por un propósito ingenuo de erudición, pero esto confunde porque contribuye a naturalizar este fenómeno social que se expande, de modo fulminante, con el capitalismo, esto es, con la revolución industrial impulsada por la máquina a vapor (ferrocarriles, embarcaciones, urbanización, prensa diaria, etc.).

Llamamos “capitalismo” – con cierta imprecisión – al período histórico que se inicia en ambos lados del Atlántico norte y que se expandió muy rápidamente por todo el planeta. La tradición cultural nos “enseñó” que esta expansión se debió a las nuevas tecnologías aplicadas a las industrias y a los transportes. Pero no suele destacar que la lógica interna del sistema económico de competencia obliga a la concentración (para la supervivencia) y al monopolio (en lo interno), conduciendo en lo externo al imperialismo. Esa tradición cultural prefirió la noción de “progreso”… que no es falsa, pero sí menos acertada.

¿Dede cuándo, entonces, podemos hablar de publicidad? La respuesta, actualmente, tiene que ser vaga. Si elegimos la prensa diaria, por ejemplo, sabemos que The Times, de Londres, imprimía 10.000 ejemplares diarios en 1812. Pero no contenía publicidad. Ésta aparece en París en 1836, con Etienne Gérardin. Pero puede haber surgido publicidad estática antes, en concentraciones urbanas, por ejemplo. O en los transportes.

Sea como fuere, una vez que surgió la publicidad como apéndice e impulsor necesario para la sobrevivencia de todo quien ofreciera un bien o un servicio, siguió incrementándose en volumen y en sofisticación. En cuanto a contenidos, operaron sobre ellos los mismos mecanismos propios de la sociedad capitalista, esto es, competencia y concentración. La competencia fue llevando a una estandardización de los productos publicitarios y de los mecanismos y técnicas de expresión. Así, los colores fueron siendo asociados a las marcas y productos. La Coca Cola eligió el rojo y el blanco. La Pepsi (posterior),pasó al azul y el blanco. La tipografía se consolidó en formas sacralizadas y posteriormente a símbolos y más recientemente a grafismo, copiándose e imitándose los unos a los otros, (como pasa actualmente con Claró o con la á de Antel).

La publicidad, hoy, es un factor importante para perpetuar al capitalismo

Es frecuente que en estratos populares la publicidad sea considerada molesta o desagradable, como lo es, sin duda, también en estratos más cultivados. Pero es posible sostener que la mayoría de la opinión pública considera que es inevitable o, incluso, que es un instrumento necesario para que el sistema productivo funcione con eficacia y que por ello no acepte la idea de una regulación por el Estado.

En cambio, es muy minoritaria la opinión de que la publicidad es uno de los principales factores de reproducción de la ideología dominante. Utilizo esta expresión de ideología dominante en el sentido de “falsa imagen de la realidad”, sentido que ha ido siendo admitido por buena parte de la academia para indicar una percepción difundida de modo inconsciente en la mayoría de la población adulta de una sociedad, y que legitima la estructura social existente.

Un ejemplo actual: “Nosotros sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales (…)” dice la Declaración de independencia de EE.UU. de 1774; “Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derecho”, dice la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 (…)“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos” (…) sostiene la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948.

Estos documentos operan como ideología dominante, porque hacen pensar en una igualdad humana inexistente. Los hombres ahora pueden votar, pueden elegir, y sus votos cuentan por igual (en las sociedades de liberalismo político) pero no pueden intervenir de la misma manera, en igualdad de condiciones, en ninguno de los mecanismos sociales en los que se toman las decisiones trascendentes. Ni en lo político, ni en lo económico, ni en lo cultural. Ni siquiera son iguales por nacimiento, ya que es sabido que la desnutrición materna, las condiciones sanitarias y educativas de los progenitores, más la ausencia de previsiones médicas adecuadas, son todos factores condicionantes. Si seguimos con la alimentación de la primera infancia, la ciencia hoy nos dice que la desnutrición disminuye el desarrollo intelectual. Los conocimientos pedagógicos nos demuestran que las condiciones socioeconómicas y culturales de las familias son factores muy influyentes en el desarrollo de los educandos. Luego, en la vida adulta, la inmensa mayoría de los hombres no tiene ninguna incidencia en la elaboración de los mensajes que siguen configurando el foro público, cada vez más modelador de las ideas, los sentimientos, las motivaciones e incluso de las percepciones individuales.

La idea de la igualdad de los hombres, entonces, no es una realidad sino un postulado, una aspiración, una idea fuerza que ha inspirado muchas acciones solidarias a lo largo de la historia y particularmente en los dos últimos siglos, pero que ahora opera más como ideología conformista respecto a la estructura social y al aparato político del Estado, que como motor impulsor de cambios. La igualdad en los cómputos de sufragios parece ser suficiente en las sociedades con liberalismo político. La ausencia de privilegios por nacimiento consagrada en leyes alcanza para ocultar las restantes desigualdades.

¿Por qué sostener que la publicidad, hoy, es un factor importante para perpetuar al capitalismo? La publicidad, por su naturaleza, está dirigida a un gran número de personas y salvo cuando se la emplea en “soportes” muy concretos, para públicos muy definidos, quien confecciona los mensajes publicitarios sabe que sus receptores son personas con ideas muy diferentes. Como la preocupación del publicitario es persuadir, influir, mantener vivo el recuerdo de una marca, de un producto o servicio, tiene que procurar que su mensaje publicitario no sea rechazado. El mensaje, pues, tiene que ser “aséptico”, tiene que evitar cualquier referencia a opciones ideológicas. Si se habla en él de la “sociedad” debe dar la idea de que todos conformamos la sociedad por igual (que no hay desigualdades). Si el producto a promover es nocivo (como el tabaco o el alcohol), mientras la legislación no se lo impida, asociará su consumo al prestigio social, al éxito económico o a la autovaloración sexual, utilizando todos los recursos de la ciencia psicológica, sin preocupaciones éticas de ningún tipo. Quien crea publicidad no es un samaritano, es un promotor de ventas. Su mensaje, pues, no sólo no usará los conocimientos científicos existentes para elevar el nivel cultural de sus receptores, sino que, por el contrario, empleará sólo los que beneficien su finalidad: hacer recordar una marca, un producto, incentivar un consumo, procurando mantener al público en el nivel más bajo posible, para facilitar su trabajo (manipulador) presente y futuro.

Ejemplos de mensajes tontos (y estupidizantes): Ancel “Mueve tu mundo”, “Nuestra forma de hablar”. Coca Cola: “Es sentir de verdad”. Nevada: “Tal como somos”. BMW: “El movimiento tiene su símbolo”. Nativa: “Tu cerebro es agua y pensamiento”.

Publicidad y medios de comunicación

Los mensajes publicitarios, en una sociedad donde predomina el sistema económico de competencia, usan los grandes medios de comunicación como su principal instrumento para difundir sus mensajes. Y ésto incide en condicionar también los contenidos de los medios, puesto que éstos, para mantener o aumentar audiencia (y así conservar o aumentar publicidad) distraen, entretienen y o despolitizan.

Como en China los medios de comunicación son controlados por el Estado, era interesante observar de qué modo se procedía con esta ley regulatoria de una actividad similar a la que se practica en sociedades de mercado, pero con efectos potencialmente menos dañinos.

Es por estas razones que presté atención a esta ley reguladora de China, porque supuse que podía orientar respecto a las premisas proclamadas de construcción de una sociedad plenamente solidaria.

Aspectos iniciales de esta ley

Lo primero que se advierte es que esta ley revisó seriamente legislación extranjera y también los mecanismos que los publicitarios suelen emplear para eludir las normas que fueron dictadas para limitar los daños que producen los mensajes publicitarios.

El art.1 dice: “Esta ley se formula para regular las actividades publicitarias, para proteger los derechos e intereses de los consumidores, promover el sano desarrollo de los negocios publicitarios y mantener el orden socio-económico.”

La lectura de toda la ley permite formular dos hipótesis acerca de “promover el sano desarrollo”. Primera hipótesis: se consideró a la publicidad como un hecho natural, ignorando su carácter de mensaje impuesto por un emisor poderoso. Segunda hipótesis: la finalidad de la idea expresada tuvo el propósito de no malquistar a los posibles inversores capitalistas. No tengo competencia suficiente siquiera para optar.

El art.2 comienza por precisar que esta ley alcanza a “publicitarios”“agentes publicitarios” o “voceros publicitarios”, eufemismos seguramente usados para eludir, en otros países, normas restrictivas. También indica que esta ley se aplicará en el territorio de la República Popular de China, disposición obvia que sorprende. Quizás haya sido incorporada pensando en algún gran inversor extranjero – además muy ignorante – que pudiera alarmarse por las disposiciones que luego detalla la ley.

El art.3 dice: “La publicidad debe ser confiable y ajustada a la ley, debe presentar el contenido publicitario de modo sano y debe ser compatible con los requerimientos necesarios para la construcción de una civilización con un espíritu socialista y que se proyecte hacia el futuro respetando la excepcional cultura tradicional del pueblo chino”.

Este artículo (al menos como declaración de principios) parece advertir una cierta incompatibilidad entre la función social que está regulando y los objetivos que propone el actual sistema de gobierno.

El Art. 4 dice: “La publicidad no debe tener contenidos falsos o engañosos y no debe estafar o confundir a los consumidores. Los publicitarios serán responsables de la veracidad de los contenidos de los avisos. 

El art. 5 dice: “Los publicitarios, los agentes de publicidad y los editores de publicidad, cuando actúan en actividades publicitarias, deben cumplir, por leyes y reglamentos, con ser honestos y creíbles y competir de buena fe”.

Ambos sorprenden por su redacción. En el 4, la segunda frase es redundante. Todo el 5 parece más un consejo samaritano que un precepto jurídico.

Algunos rasgos peculiares:

Desde una óptica occidentalista hay tres aspectos que se destacan: 1) La ley es muy precisa al establecer numerosas interdicciones de expresiones y de símbolos que prohíbe utilizar (4); 2) Las sanciones que impone por cualquier violación – en principio sanciones pecuniarias – son muy severas: de 3 a 5 veces el valor del anuncio publicitario y si éste no puede ser calculado o es ínfimo, la sanción se establece entre 1.000.000 y 2.000.000 de yuanes, dejando librado a los múltiples ejecutores – sin otra precisión – la elección del monto (5); 3)las normas relativas a publicidad de medicamentos extiende las sanciones posibles a quienes las infrinjan (en casos calificados “graves”). Y éstas comprenden hasta la clausura y suspensión del permiso otorgado para prestar servicios de salud a los establecimientos infractores.

Voy a reproducir algunos artículos para dar una idea del alcance y pulcritud que pone en evidencia esta ley:

“Art. 38 Las recomendaciones de voceros de publicidad en avisos de bienes y servicios deben estar basadas en hechos y cumplir con los requerimientos de esta ley y de otras disposiciones legales y administrativas regulatorias relevantes, y no deben hacer recomendaciones o producir testimonios sobre productos que no hayan usado o servicios que no recibieron. Los menores de 18 años no pueden ser utilizados como voceros de publicidad. Las personas naturales, las personas legales u otras organizaciones que hicie-ron recomendaciones o demostraciones en anuncios falsos y que recibieron sanciones administrativas en los últimos tres años, no pueden ser utilizados como voceros publicitarios.”

“Art. 39 Las actividades publicitarias no pueden ser aplicadas en escuelas primarias y secundarias o jardines de infantes, en libros de textos, papelería, ayudas docentes, uniformes escolares, autobuses escolares y similares, no deben ser usados para difundir o hacer público de modo encubierto advertencias, excepto advertencias de interés público.”

Exhorto, a quien haya tenido la paciencia de leer hasta aquí, a procurar una lectura de toda la ley, que tiene 74 artículos. Creo que nuestra herencia cultural occidental sigue condicionándonos. En ella están actuando a la vez principios de liberalismo político (no siempre aplicados) pero que inciden, incluso, legitimando un sistema productivo que, combinando racionalidad e irracionalidad (Godelier 6), condujo al imperialismo, (Lenin.7), realidades que nos dificultan la comprensión de una cultura como la china.

Ésta – tal vez – pueda haber avanzado (con esta iniciativa de regulación de la publicidad), más allá del limitado horizonte que sólo una minoría del pensamiento académico occidental apenas vislumbra, cuando se plantea limitar los efectos de este cáncer terminal del capitalismo.

Agrego dos fotografías de una ciudad china – Chonquing – que tiene 20 millones de habitantes. La primera muestra un tren urbano aéreo que atraviesa un edificio; la segunda es una perspectiva de la ciudad iluminada por la noche. Considero que ambas imágenes sugieren muchas reflexiones que se relacionan directamente con los problemas que he señalado.

Notas

* Faculdade de Humanidades do Uruguai

Foi professor de História das Idéias na Faculdade de Direito e professor de Teoria da Comunicação Social na Faculdade de Humanidades do Uruguai. É membro (fundador) da IAMCR e da ALAIC.

** Imagem da capa: elaboração própria.

(1) Thomas Piketty, Capital e ideología, Paidós, 2020;Bruno Guigue, Communisme, Delga, 2022.

(2) Xie Chuntao.

(3) ob.cit, pg.111.

(4) Arts.23, 24 y 25.

(5) Art.55.

(6) Godelier, Maurice, Racionalidad e irracionalidad en economía,1974.

(7) Lenin, Vladimir, El imperialismo, etapa superior del capitalismo, 1916.

Análisis del desarrollo mediático en Uruguay: un estudio aséptico de UNESCO

                                                        Roque Faraone*

Este estudio, difundido en 2021 por la web, fue “realizado en 2014” (p. 8) o “se desarrolló entre julio de 2013 y setiembre de 2015” (p. 7), pero no brinda ninguna explicación respecto a la demora en su difusión. Es un trabajo muy documentado, y con valiosa información fáctica. ¿Por qué calificarlo de “aséptico”?

En varias oportunidades cita la ley de medios (LDSA), que elogia reiteradamente sin perjuicio de señalar en ella omisiones o abordajes insuficientes, y destaca que fue impugnada por inconstitucional, agregando “que es el motivo por el cual no se aplica”.

Esta ley (19.703, de 2014) introdujo el pago de un canon para los canales de TV y determinó un plazo (renovable) para las concesiones, además de varias disposiciones destinadas a proteger a menores, a minorías, y a procurar mejorar la calidad de los mensajes, además de crear dos organismos nuevos: una Comisión Honoraria Asesora de Servicios Audiovisuales (CHASA) y un Consejo de Comunicación Audiovisual (CCA).

El estudio no subraya que las dos primeras disposiciones procuraban proteger el interés público y a la vez limitar el lucro de los concesionarios, probable fundamento de las acciones de inconstitucionalidad, las que, además, no prosperaron. Tampoco señala que, tanto el gobierno anterior como el actual violaron la constitución al no emitir el decreto regulatorio, motivo por lo que esa ley no se aplica. No está derogada, ni fue vetada. Teóricamente está vigente.

Como el estudio revela competencia y profesionalismo en la revisión de la legislación del país en diversos campos de la comunicación y además insiste reiteradamente en que la aplicación de esa ley 19.307 significaría un avance promisorio, es posible suponer que los límites fijados al documento guardan mayor relación con precauciones de carácter diplomático que con el reclamo de rigor científico.

En la página 34, refiriéndose a una de las categorías que elaboró UNESCO para este estudio y bajo el título de: “El Estado asegura el cumplimiento de las medidas para asegurar la pluralidad de los medios”, menciona diversas leyes aprobadas en este siglo y que coinciden con este propósito, pero a la vez señala insuficiencia de medios o ineficacia de controles adecuados y minimiza el hecho de que los “testaferros” (sic) utilizados para burlar los límites fijados para evitar la concentración de ondas, se hubieran inscripto con el mismo domicilio en el Ministerio correspondiente.

En otros pasajes de este muy cuidadoso estudio, se dice: “La televisión abierta al-canza una cobertura de 90% de la población y absorbe la mitad de la inversión publicitaria. Los tres grandes inversores principales captan a su vez el 95% de esa audiencia y de la factura publicitaria de la televisión abierta. También factura el 46% de los abonos de televisión de pago, actividad en la que intervienen otras empresas nacionales y extranjeras”.

Este fragmento indica, por un lado, que no se ocultó nada, que la orientación del trabajo fue la de ser objetivos, describir toda la realidad. Pero no tratar de interpretarla, porque no vincula en absoluto esta base estructural con los contenidos de los mensajes emitidos. Voy a transcribir otro de los fragmentos, que ilustra sobre quiénes participaron en este estudio: “Así comienza una labor de diseño y planificación del primer estudio nacional sobre Desarrollo Mediático promovido por UNESCO y dirigido por un Equipo Coordinador en el que estuvieron representadas todas la Universidades públicas y privadas con carreras ter-ciarias en comunicación: Universidad de la República (UDELAR), Universidad del Trabajo (UTU), Universidad Católica del Uruguay (UCU), Universidad de Montevideo (UM) y Universidad ORT Uruguay” (p. 7).

Un lector uruguayo puede, rápidamente, comprender que esta enumeración de instituciones no asegura la calidad de los resultados de este estudio, porque sabe que las privadas están muy influidas por el mercado de la comunicación, que no sólo está concentrado en pocas empresas, sino que todas ellas, además, dependen de la publicidad. Confía más en la UDELAR, (porque ahí no actúan en forma directa intereses privados) pero es poco probable que haya reparado que la F.I.C. no es igual a las restantes Facultades, que preparan profesionales que luego actúan, en general, sin depender de empresas. La F.I.C. (en su sector mediático) debe preparar, mayoritariamente, asalariados para la industria mediática, lo que limita o condiciona, además, sus posibilidades de investigación crítica al statu quo.

La UNESCO tal vez lo haya también entendido así, o debido a silencios significativos de esa Facultad frente a casos notorios relativos a sus competencias (como el caso de Assange, frente al cual demoró semanas en pronunciarse), haya concluido que encontraba allí una coincidencia de enfoque prudente ante los aparatos de Estado. Sin duda, los lectores de otros países deben suponer sin más que el pluralismo mostrado garantiza la máxima cientificidad posible, porque se subrayó que intervinieron “todas las universidades”.

Conclusión

De todos modos, exhorto, y con vehemencia, a leer este estudio. Pero hacerlo recordando: 1) que el objeto de las ciencias sociales no es conocer el objeto, sino mejorarlo. Y 2) que en toda sociedad existe una ideología legitimadora del statu quo, que perturba la comprensión de su complejidad y sobreestima la influencia de su superestructura.

Referencias

https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000378456

Notas

* Faculdade de Humanidades do Uruguai

Foi professor de História das Idéias na Faculdade de Direito e professor de Teoria da Comunicação Social na Faculdade de Humanidades do Uruguai. É membro (fundador) da IAMCR e da ALAIC.

** Imagem de destaque: elaboração própria.

 

Plataformas digitais e o Complexo Econômico-Industrial de Saúde na perspectiva crítica da Economia Política da Informação, da Comunicação e da Cultura

César Bolaño*

Fabrício Zanghelini**

A revista Cadernos do Desenvolvimento publicou uma edição especial em 2021, em parceria com a Fundação Oswaldo Cruz (FIOCRUZ), dedicada ao “desenvolvimento, saúde e mudança estrutural”. Aliando o pensamento sanitarista brasileiro a uma concepção heterodoxa de economia política, por oposição à economia da saúde tradicional e em linha com as melhores tradições do pensamento desenvolvimentista, os autores propuseram “a retomada de um vigoroso programa de pesquisa para avançar na relação saúde e desenvolvimento a partir do conceito de Complexo Econômico-Industrial da Saúde (CEIS)”, como se lê na apresentação do dossiê, feita pelo seu coordenador Carlos Gadelha (2021, p. 11).

O conceito de CEIS é primordial e perpassa toda a discussão; inclusive, em artigo posterior publicado nos Cadernos de Saúde Pública, Gadelha (2022) o definiu como “a base econômica e material do Sistema Único de Saúde (SUS)”. Ademais, convém assinalar que o próprio relatório final do Gabinete de Transição Governamental do novo governo do presidente Lula defende a “recriação de diversas instâncias de participação social, como o Grupo Executivo do Complexo Industrial da Saúde (GECIS)” (Brasil, p. 18).

Assim, é mister observar que se trata de uma perspectiva bastante consolidada e influente no Brasil, embora, como diversas outras, tenha sofrido forte ataque ao longo do período inaugurado com o golpe de 2016 contra a presidenta Dilma Rousseff. Os governos Temer e Bolsonaro – para além do desastre que foi a gestão, por este último, da pandemia da Covid-19 – representaram uma tentativa de neoliberalização do setor de saúde, de acordo com duas perspectivas privatistas (Bolaño & Zanghelini, 2022) que, em todo caso, concordam com a cessão de informações públicas por meio da criação de um sistema aberto chamado Open health, o qual seria, a exemplo do Open banking, “um repositório de dados assistenciais e de saúde de todos os brasileiros, coletados a partir de um prontuário eletrônico; e um ‘cadastro positivo da saúde’, com dados financeiros sobre os beneficiários de planos” (Fraga & Rocha, 2022).

Isto nos remete à questão das plataformas digitais e, em particular, ao aspecto pouco discutido das relações público-privadas na articulação dos sistemas de controle social e regulação, pois “os diferentes aparelhos do Estado também trocam dados com as plataformas e até participam do modelo de monetização próprio destas últimas” (Bolaño, Martins & Valente, 2022, p. 15). Com efeito, abre-se um flanco para articular a discussão sobre o Complexo Industrial da Saúde e a contribuição crítica da Economia Política da Informação, da Comunicação e da Cultura (EPC) (Bolaño, 2000), levando em conta tanto o trabalho organizado no sistema público e dos trabalhadores vinculados ao complexo e dos responsáveis pela produção e operação das plataformas digitais, estes últimos exercendo um trabalho de mediação social.

O binômio saúde e desenvolvimento pode ser considerado à luz da problemática das plataformas digitais ligadas à informação como serviço público, articulando a contradição entre os interesses do Estado, enquanto capitalista coletivo ideal, e dos capitais individuais em concorrência. Contradição que, num período como o atual, de avanço da Terceira Revolução Industrial e de subsunção do trabalho intelectual (Bolaño, 2002), manifestou-se de forma espetacular no confronto entre os projetos genoma público e empresarial na transição do século XXI (Bolaño, 2003), parte do movimento de constituição do novo modo de regulação com dominância financeira (Chesnais, 1996).

A rigor, o surgimento e expansão das chamadas plataformas digitais faz parte desse movimento que, iniciado na esteira da crise estrutural dos anos setenta do século passado, levará à constituição da economia da Internet e de todas as inovações trazidas com a implantação do novo paradigma industrial da digitalização. Enquanto mecanismos de mediação social, as plataformas situam-se, do ponto de vista do Estado, na intersecção da política industrial com a política social e representam um momento avançado de privatização e de internacionalização do sistema global de cultura, para usar a expressão de Furtado (1978), sob o comando do capital monopolista, acarretando graves consequências sobre a democracia e sobre os sistemas de bem-estar. Uma plataforma potente como a do SUS, por exemplo, apresenta enorme interesse para as empresas oligopolistas globais que encontraram na saúde humana um espaço privilegiado para a acumulação de capital e a exploração do trabalho, mas também para aquelas que se dedicam aos negócios da informação, da publicidade, da propaganda e da vigilância.

Seguimos, doravante, a sugestão de Gadelha (2021, p. 14), na apresentação do referido número dos Cadernos do Desenvolvimento, de que o esforço da sua notável rede de pesquisadores “crescentemente incorpore outros campos de saberes das ciências sociais, exatas e da natureza”, o que, no nosso caso, implica incorporar as reflexões a respeito do CEIS, de forma não eclética, ao marco teórico e analítico da EPC brasileira, de corte marxista e não propriamente heterodoxo, como o dos autores, cujas contribuições se inscrevem, como bem aponta o professor Luiz Gonzaga Belluzzo (2021, p. 24), “na busca de construção de um outro caminho que recrie um pacto que oriente a dinâmica capitalista para que o movimento abstrato do capital se realize no mundo da vida, garantindo o bem-estar e a própria sobrevivência moral do capitalismo”.

Para concluir, importa apenas sublinhar que não nos parece convincente a ideia de um pacto capaz de, diante da crise atual do sistema imperialista – desmoralizado diante do fracasso militar no Afeganistão e das dificuldades, sobretudo na Europa, decorrentes da sua guerra econômica mundial contra a Rússia (Bolaño, 2022) –, garantir um tipo de desenvolvimento inclusivo e ecologicamente sustentável, preservando, ao mesmo tempo, a lógica tautológica da valorização do valor, fundamento do modo de produção capitalista. Aliás, como isso se daria num país periférico como o Brasil é questão ainda mais complexa. Afinal, “se a economia política resolve-se no plano da prática e nas medidas de administração dos problemas da reprodução capitalista (a política econômica), a crítica da economia política tem de se resolver na prática revolucionária” (Medeiros & Bonente, 2021, p. 110). Talvez seja mesmo essa a verdadeira disjuntiva em pauta. E o otimismo é mau conselheiro, não só a ira.

Referências

BELLUZZO, Luiz Gonzaga de Mello. (2021). Enigmas do capitalismo e o mundo da vida. In: Cadernos do Desenvolvimento, v. 16, n. 28, pp. 19-24.

BOLAÑO, César. (2000). Indústria Cultural, Informação e Capitalismo. São Paulo: Hucitec/Pólis.

BOLAÑO, César. (2003). Economia Política do Conhecimento e o Projeto Genoma Humano do Câncer de São Paulo. In: CD-Rom ANCIB, Belo Horizonte.

BOLAÑO, César. (2022). Ucrânia: imperialismo e guerra da informação. In: <https://outraspalavras.net/geopoliticaeguerra/ucrania-imperialismo-e-guerra-da-informacao/>.

BOLAÑO, César; MARTINS, Helena; VALENTE, Jonas. (2022). Para a análise teórico-metodológica das plataformas digitais como estruturas de mediação a partir da Economia Política da Comunicação. In: Avatares de la Comunicación y la Cultura, n. 24, pp. 1-20.

BOLAÑO, César; ZANGHELINI, Fabrício. (2022). A desumanidade neoliberal não tem vacina: o vínculo entre negacionismo e neoliberalismo no governo Bolsonaro. In: Marx e o Marxismo, v. 10, n. 19, pp. 169-178.

BRASIL Gabinete de Transição Governamental. (2022). Relatório final. Brasília.

CHESNAIS, François. (1996). A mundialização do capital. São Paulo. Xamã.

FRAGA, Armínio; ROCHA, Rudi. (2022). Por que o ‘open health’? In: <https://www1.folha.uol.com.br/opiniao/2022/03/por-que-o-open-health.shtml>.

FURTADO, Celso. (1978). Criatividade e dependência na civilização industrial. São Paulo: Paz e Terra.

GADELHA, Carlos Augusto Grabois. (2021). Apresentação. In: Cadernos do Desenvolvimento, v. 16, n. 28, pp. 11-18.

GADELHA, Carlos Augusto Grabois. (2022). Complexo Econômico-Industrial da Saúde: a base econômica e material do Sistema Único de Saúde. Cadernos de Saúde Pública, v. 38, supl. 2, pp. 1-17.

MEDEIROS, João Leonardo; BONENTE, Biana Imbiriba. (2021). Marx e a crítica da economia política: considerações metodológicas. In: MEDEIROS, João Leonardo; SÁ BARRETO, Eduardo (orgs.). Para que leiam O Capital: interpretações sobre o livro I. São Paulo: Usina Editorial.

Notas

* Professor titular aposentado da Universidade Federal de Sergipe (UFS). Diretor da Revista EPTIC e coordenador do grupo Obscom/Cepos, do CNPq, e do grupo de Economia Política da Informação e da Comunicação da CLACSO.

** Doutorando em Economia pela Universidade Federal Fluminense (UFF). Membro do grupo de pesquisa Obscom/Cepos e Niep-Marx.

*** Imagem de destaque: elaboração própria.

Concentração midiática e o contexto brasileiro: antigos e novos desafios

Ana Carolina Westrup*

No Brasil, um dos cenários de maior concentração econômica está presente no sistema midiático de radiodifusão. Formado por uma lógica em que o Estado privilegiou, historicamente, a iniciativa privada na prestação destes serviços, temos a cristalização de um mercado representado por apenas cinco grupos de comunicação detendo a propriedade de 26 dos 50 veículos de maior audiência no Brasil, como mostra o Monitoramento da Propriedade da Mídia.

Esse contexto se inicia na expansão do rádio, com o primeiro conglomerado de comunicação no Brasil: Emissoras e Diários Associados. Criado pelo jornalista e empresário Assis Chateaubriand com atuação até a década de 50, as Emissoras e Diários Associados possuíam mais de 36 emissoras de rádio, 34 jornais diários, 18 emissoras de televisão e várias revistas.

Em 1965, o cenário se complexifica com a entrada das empresas Globo, que já possuíam jornal O Globo, da Rio Gráfica Editora e da Rádio O Globo, e passam a investir também no mercado brasileiro de televisão, com a inauguração a TV Globo, fruto do acordo com o grupo internacional Time Life e sua expansão se dá de forma exponencial nos anos seguintes, adquirindo uma liderança de mercado frente a audiência em praticamente todos os seus produtos televisivos. Com a adoção de estratégias de qualificação de público, os programas globais, principalmente os ligados ao padrão “horário nobre” atingem recordes de espectadores. Em exemplo figura o Jornal Nacional, que ainda na década de 80 já registrava mais de 70 milhões de pessoas consumindo o seu conteúdo.

Aliado a esse modelo de expansão do setor de radiodifusão comercial, o caso brasileiro ainda possui a especificidade de um número significativo de grupos políticos detentores de concessões públicas de radiodifusão. Em 2007, o Intervozes publicou uma revista com informações importantes sobre como se deu as concessões de rádio e TV, anos antes da Constituição de 1988.

O início se deu nos últimos momentos do governo do General João Batista de Figueiredo, através de um processo de barganha política em que a principal moeda de troca foram as concessões e outorgas de rádio e TV. Durante todo o ano de 1983 foram outorgadas 80 concessões públicas de rádio e TV, nos últimos dois meses do Governo Figueiredo, e praticamente às vésperas da convocação da Assembleia Constituinte, foram autorizadas 91 concessões, a grande maioria relacionada a setores conservadores e grandes grupos econômicos e políticos.

Essa prática de concessão de outorgas como elemento de negociação para apoios políticos tem continuidade no governo de José Sarney. O presidente e seu ministro das Comunicações, Antônio Carlos Magalhães, distribuíram 1.028 concessões de TV e rádio até a promulgação da Constituição Federal. Em troca, os parlamentares aprovaram cinco anos de mandato para Sarney. Esse contexto relacionado aos políticos detentores de concessão de radiodifusão foi denunciado pela campanha Coronéis da Mídia, marcando a Semana pela Democratização das Comunicações em 2014, ação que se seguiu nos anos posteriores.

Já em 1989, um ator importante entra no sistema dos medias no Brasil. Com a aquisição da emissora Record, o Bispo Edir Macedo, líder da Igreja Universal do Reino de Deus (IURD) com sua estratégia de evangelização eletrônica, consolida a emissora como segunda maior rede de televisão no país, em 2008, com 17% da audiência nacional entre 7h da manhã e meia noite, já competindo a audiência com a Globo em telenovelas, programas de auditório e transmissões de jogos. Da mesma forma que o Grupo Globo, o conglomerado Record possui gráficas, rádios, s emissoras de TV, os portais de notícias, como o R7 e, em 2018, a plataforma de streaming, Play Plus. Apoiando o governo de Jair Bolsonaro, como também governos anteriores, à esquerda e à direita, Edir Macedo obteve apoios significativos em verbas publicitárias, abocanhando cerca de R$ 10, 3 milhões de reais. O Grupo Record não está sozinho: nove dos 50 veículos de maior audiência no Brasil hoje pertencem a lideranças e igrejas religiosas cristãs (evangélicas e católicas).

Os ataques à comunicação pública

No outro lado da moeda, a comunicação pública vive, atualmente, sobre um intenso ataque. O caso da Empresa Brasil de Comunicação (EBC) é um bom exemplo para essa afirmação. Em maio de 2007, seguindo o princípio constitucional da complementaridade entre os sistemas público, privado e Estatal, os contornos da Empresa Brasil de Comunicação foram estruturados a partir das discussões do 1º Fórum de TVs Públicas, organizado pelo Ministério da Cultura, na época comandado pelo Ministro Gilberto Gil.

Entretanto, desde 2016 a EBC está em profundo ataque, desde a cassação do Conselho Curador, um espaço fundamental para a participação da sociedade civil sobre as diretrizes da empresa pública, culminando com a tentativa de privatização da EBC, incluída em março deste ano no Plano de Desestatização do governo Bolsonaro.

O que vemos, portanto, é a consolidação de uma concentração midiática, de forma vertical e horizontal, que tem como consequência a baixa percepção da população sobre esse serviço como direito. Ou seja, essa conformação de mercado trouxe consigo esse distanciamento do caráter público e educativo do setor da radiodifusão e isso se reflete quando discutimos a agenda de regulação dos meios de comunicação, em que os próprios meios, que estão em uma condição privilegiada no debate público, trazem a narrativa de censura à imprensa para distorcer a necessidade de um debate sobre a democratização da mídia brasileira.

Em 2014, entidades que atuam pela democratização da comunicação, por meio da Campanha para Expressar a Liberdade, elaboraram o projeto de lei de iniciativa popular da comunicação social eletrônica, que ficou mais conhecido por Lei da Mídia Democrática, e traz uma série de propostas para regulamentar os meios de comunicação no Brasil. O projeto aponta caminhos para promoção da pluralidade de ideias, fomento à cultura nacional, de maneira diversa e plural, universalização dos serviços essenciais de comunicação e participação popular na definição das políticas públicas de comunicação, entre outros pontos.

Entretanto, a ausência de vontade política e um trabalho incessante de distorção dos meios de comunicação tradicionais sobre o tema nos abriga sob um marco regulatório para a radiodifusão das décadas de 1930 e 1960, uma estagnação que expressa a vontade comercial e política dos empresários do setor.

Monopólios Digitais

Em que pese os dados ainda muito presentes de exclusão digital no Brasil e as discrepâncias de acesso, a TIC domicílios de 2020 revelou que o Brasil tem 152 milhões de usuários de Internet, o que corresponde a 81% da população do país com 10 anos ou mais. Assistimos, portanto, à disseminação da Internet como um novo lócus de realização das mais diversas atividades humanas, dos negócios às interações sociais.

Mais que espaço ou suporte, trata-se de um sistema sociotécnico composto não apenas por tecnologias (redes, protocolos, dispositivos, programas), mas por instituições, pessoas, regras. A internet, portanto, é, fundamentalmente, um espaço de poder em disputa, no qual operam diversos grupos (governos, organismos multilaterais, empresas transnacionais e locais, organizações da sociedade civil), que buscam agir de acordo com seus interesses e que adotam estratégias de negócio que afetam constantemente a coletividade.

Se, antes, a rede foi pensada como um espaço aberto, de trocas igualitárias e promessas democratizantes, na última década, o que tem ocorrido é a crescente concentração da internet em torno de plataformas digitais e uma crescente inserção destas na dinâmica capitalista atual.

Em 2018, o Intervozes lançou a pesquisa Monopólios Digitais: Concentração e Diversidade na Internet, em que analisou especificamente a camada de aplicações e conteúdos. A pesquisa apontou que as grandes plataformas, como Google e Facebook, constituem monopólios digitais que são caracterizados por: (1) forte domínio de um nicho de mercado; (2) grande número de clientes, sejam eles pagos ou não; (3) operação em escala global; (4) espraiamento para outros segmentos para além do nicho original; (5) atividades intensivas em dados; (6) controle de um ecossistema de agentes que desenvolvem serviços e bens mediados pelas suas plataformas e atividades; (7) estratégias de aquisição ou controle acionário de possíveis concorrentes ou agentes do mercado.

Em síntese, as plataformas digitais se firmam na mesma lógica de disputa de atenção que a radiodifusão, obtendo os seus recursos com o mercado publicitário, entretanto, com um método mais sofisticado e complexo do que qualificar a audiência como estratégia concorrencial a partir do uso dos dados pessoais dos usuários.

A complexidade não se dá somente no modelo de funcionamento, mas pela própria natureza desses monopólios em si. O Google, por exemplo, representa uma das gigantes transnacionais, as Big Techs, empresas que concentram bilhões de pessoas em suas arquiteturas e lucram valores inimagináveis. A marca Google, por exemplo, vale atualmente 323 bilhões de dólares. Lidar com esse cenário de expansão desse modelo de negócios que interfere na autonomia do usuário é mais um desafio na agenda do direito humano à comunicação.

O Brasil possui duas legislações importantes que impactam no modelo de funcionamento das plataformas no país, o Marco Civil da Internet (MCI) – Lei n° 12.965/2014 e a Lei Geral de Proteção de Dados Pessoais (Lei 13.709/2018). Ambas são consideradas como avanços significativos para a defesa da integralidade da rede.

O MCI foi resultado de um longo e democrático processo participativo, a partir de um modelo de regulação que se expressa na (a) da garantia da liberdade de expressão, comunicação e manifestação de pensamento, nos termos da Constituição Federal; (b) da proteção da privacidade dos dados pessoais; (c) da preservação e garantia da neutralidade de rede; (d) do direito de acesso à Internet a todos; (e) da preservação da natureza participativa da rede.

A Lei Geral de Proteção de Dados (LGPD) é uma referência em termos de proteção à privacidade e à liberdade de expressão no Brasil, sancionada em agosto de 2018 e em vigor desde setembro de 2020, a LGPD tem como objetivo o de “proteger os direitos fundamentais de liberdade e de privacidade e o livre desenvolvimento da personalidade da pessoa natural” – conforme determinado em seu Artigo 1º.

Entretanto, as duas legislações se encontram em ataque. Como exemplo dessa afirmação, está a recente Medida Provisória nº 1068, de 06 de setembro de 2021, editada pelo governo Bolsonaro, que altera o Marco Civil da Internet (MCI) e a Lei de Direitos Autorais (LDA). Em síntese, a medida estabelece regras para que as plataformas sejam obrigadas a manter no ar todo o conteúdo que o Executivo não considera passível de remoção com “justa causa” sem uma ordem judicial, como mostra nota da Coalizão Direitos na Rede.

Da mesma forma a LGPD, que desde 2020, tem a sua Autoridade Nacional de Proteção de Dados (ANPD), órgão responsável pela fiscalização e aplicação da norma, hoje totalmente atrelada ao Executivo e nas mãos de militares, em um momento chave para aplicação dessa legislação, visto que durante os primeiros anos de trabalho da ANPD serão formulados parâmetros e diretrizes para orientação da aplicação da LGPD, ou seja, as decisões a serem tomadas pela Autoridade agora definirão como a proteção de dados se dará no futuro.

Observamos, assim, que, no Brasil, há um desafio acumulado de concentração midiática, da radiodifusão ao avanço das plataformas. Uma agenda que precisa ser tratada com a seriedade devida em prol de um aspecto fundamental da nossa democracia – a liberdade de expressão – , em que todos participem, como nos ensinou Paulo Freire, de um ciclo positivo de comunicação.

*Ana Carolina Westrup é doutoranda em sociologia na UFS, pesquisadora do OBSCOM-CEPOS e do LEEP-UFS e bolsista CNPq em Tecnologia Social

**Imagem: reprodução

Libertar o autômato, emancipar o ser humano

*Manoel Dourado Bastos

[Nota de advertência: Nada nesse texto é exatamente desconhecido. Parte significativa das informações não referenciadas no texto foram coletadas em cinco ou seis verbetes do Wikipedia, que, justamente, pede doações a seus usuários (o que eu mesmo não fiz até o presente momento) para continuar oferecendo um conjunto de informações socialmente produzidas e que, ilusoriamente, nos aparece como despencadas nas nuvens digitais. Não pretendo iludir meu leitor: minhas intenções são claras. Observe bem, atente para os passos dados, ainda que aqui e ali eu pareça simplesmente estar andando a esmo, ludibriando quem quer que venha a ler essas linhas. É que, se elas de fato são claras, elas não podem por definição ser evidentes para todos. Há aqui um jogo de figura-fundo. Temos as melhores intenções e sabemos, eu e você, a quem devemos iludir. O melhor jeito de ensinar uma mágica não é simplesmente revelando os truques mais íntimos, mas tornando-os disponíveis para aqueles que realmente devem utilizá-los, tudo isso a céu aberto e sem que os que porventura queiram nos impedir percebam o que está acontecendo. Enfim, desfaça-se a abstração real! Echéc!]

Na passagem do século XVIII para o século XIX, o desenvolvimento da maquinaria poderia se passar por um deslumbrante e assustador jogo de ilusionismo. A aplicação tecnológica da ciência, bastante rudimentar, gerava um fascínio mágico e aterrorizante, trazendo para primeiro plano monstros e sonhos dos traumas sociais empilhados pela acumulação primitiva. A prestidigitação era quase um imperativo para quem precisava lidar com as agruras de seu tempo, qualquer que fosse a ilusão a se construir, seja mais cruamente contra a fome e a violência, seja mais sutilmente contra o cotidiano da corte. Nesses termos, oriundo da Cocanha ou do Inferno, o autômato expressava a mais doce utopia ou o presente imediato do purgatório.

Pois foi nesse contexto que, em 1780, o húngaro Wolfgang von Kempelen botou para funcionar uma geringonça que realizava, em meio a uma bruma de mistério, os novos termos da engenhosidade humana. Consta que Maria Teresa da Áustria se deliciava em seus momentos de lazer com shows de ilusionismo. Nada mais apropriado para a corte do Império Austro-Húngaro, em seu longo trajeto de decadência, do que encontrar nos truques de um punhado de mágicos as demonstrações de fantasias míticas que combinavam com sua inercial condição de representantes do Antigo Regime. Foi nesse contexto que Kempelen apresentou sua fantástica obra: um autômato jogador de xadrez, capaz de enfrentar de igual para igual seus oponentes.

Como não poderia deixar de ser, a aura fascinante e misteriosa da traquitana foi criada segundo os estritos termos do orientalismo vigente. A máquina consistia de um boneco, cabeça e torso, com grossas barbas pretas, vestido em uma túnica turca e ornado com um turbante, segurando um cachimbo em uma mão enquanto a outra repousava no envernizado gabinete de proporções razoáveis, com algumas portas e pequenas gavetas e que também recebia, por cima, um tabuleiro de xadrez. Ao operar O Turco, como o autômato ficou conhecido, Kempelen podia mostrar todo o interior da máquina. Aberta a portinhola frontal esquerda, revelava-se um conjunto complexo de engrenagens, ao mesmo tempo em que se abria a porta correspondente traseira, para uma visão sem intervenções do construto. Fechada essa portinhola, ao se abrir a porta do lado direito ficava à vista uma almofada vermelha, algumas estruturas de latão e partes móveis. Uma pequena gaveta guardava as peças do jogo.

Com todo o conjunto fechado, o oponente se postava diante do autômato, que necessariamente começava com as peças brancas, e passavam a jogar, quase sempre com o Turco deixando todos boquiabertos não só com o sobrenatural de sua existência, mas com suas habilidades no xadrez. Mexia o braço para movimentar as peças, cachimbava, mudava suas feições e mesmo reclamava de uma jogada ilegal do oponente, balançando a cabeça. Após sua estreia na corte austríaca em 1770, Kempelen colocou o autômato em descanso por uma década, utilizando-o apenas uma vez mais contra um nobre escocês. Seu interesse maior era a construção de máquinas a vapor e, mais particularmente, um sistema capaz de replicar a voz humana.

Ainda assim, em 1781, atendeu à ordem do Imperador Romano-Germânico José II e reconstituiu o autômato, para receber a visita de um Grão-Duque russo que, maravilhado, apoiou uma turnê do Turco pela Europa. Esteve na França, onde enfrentou uma série de nobres que, pouco tempo depois, figuravam nas listas da guilhotina. Ali, chegou a disputar uma partida contra Benjamin Franklin, então embaixador da jovem república estadunidense, que ficou encantado com a máquina. Na sequência esteve em Londres, onde Kempelen cobrava para as demonstrações do autômato. Na capital britânica cresceram as suspeitas de que o Turco era uma farsa. Ainda viajou para Alemanha e Holanda, onde cresceu em proporção as diversas tentativas de adivinhar, entender ou desmascarar o funcionamento da engenhoca.

Ao fim da vida, Kempelen ainda tentou vender, sem sucesso, o autômato para Johann Nepomuk Mälzel, um músico alemão que achou que 20 mil francos era um preço muito caro, mesmo diante de todo seu interesse por dispositivos mecânicos. O Turco ficou sem uso durante um bom tempo até que, alguns anos após a morte de Kempelen, seu filho vendeu a máquina para Mälzel pela metade do preço anteriormente pedido. Mälzel promoveu alguns reparos na máquina e colocou novamente o autômato em turnê, chegando mesmo a enfrentar Napoleão Bonaparte. A principal novidade era que o Turco passou a verbalizar em alto e bom som: echéc! Após adquirir algumas dívidas, tendo mesmo vendido O Turco por 30 mil francos e depois recomprando-o, Mälzel foi para os EUA, onde viajou com o autômato por diversas cidades, chegando a outros países, como  Canadá e Cuba. Conquistou o fascínio de Edgar Allan Poe, que escreveu sobre os sortilégios da máquina. Com a morte de Mälzel em uma viagem marítima, o autômato, após um fracassado leilão, passou por algumas mãos até finalmente ser depositado no Museu Chinês na Filadélfia, até ser destruído em 1854, num incêndio.

O Turco inspirou a construção de outros autômatos similares ao longo do século XIX. Durante a turnê de Mälzel pelos EUA, apareceu o Walker Chess-player para concorrer com O Turco. Os irmãos Walker, responsáveis pela engenhoca, foram procurados por Mälzel, que tentou comprá-la, sem êxito. De qualquer modo, a turnê dos concorrentes nunca alcançou o mesmo sucesso em suas exibições. Após o incêndio que destruiu O Turco, surgiu com bastante êxito nos EUA um similar, do mesmo modo com trajes orientais, de nome Ajeeb, que jogou partidas de xadrez, a partir de 1868, com pessoas importantes como Houdini e Theodore Roosevelt. Uma década depois foi a vez de Mephisto, aludindo à personagem demoníaca medieval e suas artimanhas no roubo de almas indefesas. O autômato chegou até a ter um clube de xadrez próprio em Londres.

El Ajeeb Fonte: https://s3.observador.pt/

O que matinha tamanho fascínio era o profundo mistério desencadeado por uma máquina que demonstrava um talento excepcional para uma atividade humana reconhecidamente inteligente como jogar xadrez. Pouco e pouco, as dúvidas crescentes sobre o caráter farsesco do autômato mestre no xadrez não só atraiam mais atenção, como exigiam de seus inventores novos elementos para que as pessoas não reconhecessem que havia um maquinário destinado a encantar, um maquinário para funcionar e um exímio jogador de xadrez para operar todo o processo. Enquanto O Turco esteve com Kempelen, não sabemos quem era o mestre do xadrez que ludibriou a corte austríaca. Mas, sabemos que William Schlumberger foi seu magnífico operador nos EUA. Quando de sua morte, vítima de febre amarela em Cuba, O Turco ficou sem um operador a sua altura. Mephisto, por sua vez, contornou a desconfiança do público utilizando de técnicas ainda mais avançadas de magnetismo, já em operação com O Turco, de maneira a posicionar o operador do autômato numa sala ao lado.

Mephisto Fonte: https://s3.observador.pt/

A capacidade técnica de funcionamento cresce, o encantamento se desloca. Até que, em 1912, um engenheiro e matemático espanhol de nome Leonardo Torres y Quevedo desenvolveu El Ajedrecista. Pela primeira vez, tratava-se de um autômato de fato. Não chegava a jogar uma partida inteira, mas era capaz de vencer um final de partida em que, dispondo de torre e rei, enfrentava um oponente humano com apenas um rei. Ou seja, na medida em que extrapolava certas regras próprias ao xadrez, Quevedo havia transformado uma bem restrita parte das qualidades daqueles que operavam O Turco Ajeeb em um algoritmo. El Ajedrecista é reconhecido como o primeiro jogo de computador da história. O encanto se refez e o mistério persistiu, ainda que agora, pouco e pouco, as pessoas se convencessem que era mesmo a máquina que fazia os movimentos. Só não realizam ainda que o algoritmo, bem como a capacidade de colocar o eletromagnetismo para movimentar as peças, era e continuava sendo obra humana.

Na década de 1990, os esforços renovados em torno da Inteligência Artificial (IA) geraram o confronto do Deep Blue, computador desenvolvido pela IBM exclusivamente para jogar xadrez, e o azeri Garry Kasparov, campeão do mundo de xadrez. Em 1996, no primeiro confronto, Kasparov ganhou três partidas e empatou duas, sendo declarado vencedor. A partida inicial, contudo, foi ganha por Deep Blue, o primeiro jogo de xadrez em que um computador venceu um campeão mundial. No ano seguinte, após várias atualizações em Deep Blue, houve um novo confronto, com duas vitórias do computador, três empates e uma derrota. Kasparov acusou a IBM de trapaça, supostamente por ter manipulado o computador durante uma partida, de sorte que um ser humano teria tomado as ações. Visto que a IBM não liberava nenhuma informação sobre a programação de Deep Blue, o segredo sobre a ação humana ficou por muito tempo envolto em mistério, até que recentemente foi revelado que um comando específico (a fim de que o computador não entrasse em loop, necessariamente buscasse um movimento válido) levou-o a uma mexida banal – enfim, algo próximo a um descuido humano que levou Kasparov a supor que enfrentava uma versão bastante desenvolvida de O Turco. Num computador todo preparado para atuar segundo sua capacidade avançada de calcular, a aleatoriedade não era prevista por Kasparov, o que só podia ser resultado de uma ação humana.

Um computador como o Deep Blue operava com uma Inteligência Artificial que precisa ser alimentada periodicamente com novas informações inseridas por operadores. Por isso, a cada partida com Kasparov, os técnicos da IBM necessitavam informar ao Deep Blue o que havia acontecido. Computadores mais novos, como o AlphaZero, desenvolvido pela DeepMind, são programados com uma IA que, além das regras básicas do jogo, está preparada para literalmente absorver os dados disponíveis em suas partidas e aprender novas soluções. A DeepMind é uma startup que recebeu muitos recursos de diferentes fundos de investimento, bem como investidores individuais, sendo cobiçada por Mark Zuckerberg, mas finalmente adquirida pela Alphabet Inc. por US$ 500 milhões. Reconhecida pelo desenvolvimento de computadores como o AlphaGo (especializado no tradicional jogo de tabuleiro chinês go) e o AlphaZero (que, além de go, joga shogi e xadrez), esteve envolvida num escândalo pela aquisição ilegal de dados pessoais sigilosos de pacientes da NHS (o serviço nacional de saúde britânico) para o desenvolvimento de IA na área de saúde. A partir de então, passou a se dedicar ao debate sobre a ética da IA.

A questão continua a mesma, oriunda do fascinante mistério: quais operações estão se desdobrando durante o funcionamento da máquina? Recentemente, Jeff Bezos lançou uma plataforma de crowdsourcing em que empresas buscam trabalhadores para serem contratados remotamente a fim de atuarem em pequenas tarefas, sob demanda, de um modo ou de outro afeitas ao mundo digital e que computadores ainda não são capazes de fazer, como identificar o conteúdo de uma imagem, responder questões ou escrever descrições de produtos. Os trabalhadores são (mal) remunerados a cada “micro tarefa” realizada, num sistema de contratação completamente à margem das legislações trabalhistas. A plataforma de micro-trabalhos se chama, não sem ironia, Amazon Mechanical Turk. Trata-se daquilo que ficou conhecida como uma IA artificial, justamente como o ilusionismo que autômatos como O Turco utilizaram para atrair o fascínio das platéias ao fazer parecer que a máquina realmente jogava xadrez por si, quando ela era operada de fato por um exímio enxadrista. Obviamente, a ilusão de fato ocorre não no sentido do contratante ignorar que se trata de um ser humano a fazer a tarefa negociada na plataforma, mas na medida em que ludibria legislações e toda a sorte de seguridade social. A prestidigitação aí ilude, de fato, a quem?

Tradução da imagem: Os solicitantes têm tarefas que eles necessitam que sejam completadas Marketplace da MTurk (Amazon Mechanical Turk) Trabalhadores querem ganhar dinheiro e trabalhar em tarefas interessantes Fonte: https://www.mturk.com

Em 1940, Walter Benjamin deu os últimos retoques em seu derradeiro texto, que pode ser entendido tanto como um testamento quanto um projeto político: as teses “Sobre o conceito de história”1. Trata-se de uma crítica mordaz ao conceito dogmático de progresso e o desejo positivista de contar a história tal qual ela de fato aconteceu, aspectos que Benjamin encontra na vulgarização do materialismo histórico. Ao reconhecer Benjamin como crítico do progresso técnico, nos deparamos com a dificuldade de interpretar o Benjamin interessado no cinema, na fotografia etc. Uma das formas de driblar essa dificuldade está na qualificação dos textos e argumentos de Benjamin de acordo com suas filiações pessoais: trata-se de um Benjamin brechtiano, de um Benjamin adorniano, de um Benjamin schölemniano; o que não deixa de ser um apontamento sobre a presença da luta de classes, da crítica dialética e do judaísmo em seus textos. Creio, porém, que assim se perde justamente as articulações que Benjamin pretende elaborar, mesmo que elas sejam difíceis. Não por acaso, me parece que é justamente na referência a O Turco apresentada nas teses “Sobre o conceito de história” que Benjamin aponta uma resposta mais interessante para o labirinto por ele proposto. A referência, como era de se esperar, está logo na primeira tese:

Como se sabe, deve ter havido um autômato, construído de tal maneira que, a cada jogada de um enxadrista, ele respondia com uma contrajogada que lhe assegurava a vitória da partida. Diante do tabuleiro, que repousava sobre uma ampla mesa, sentava-se um boneco em trajes turcos, com um narguilé à boca. Um sistema de espelhos despertava a ilusão de que essa mesa de todos os lados era transparente. Na verdade, um anão corcunda, mestre no jogo de xadrez, estava sentado dentro dela e conduzia, por fios, a mão do boneco. Pode-se imaginar na filosofia uma contrapartida dessa aparelhagem. O boneco chamado `materialismo histórico” deve ganhar sempre. Ele pode medir-se, sem mais, com qualquer adversário, desde que tome a seu serviço a teologia, que, hoje, sabidamente, é pequena e feia e que, de toda maneira, não deve se deixar ver.

É bem provável que, como afirma Michael Lowy (2005), Benjamin tenha colhido as informações sobre O Turco do conto de Edgar Allan Poe (1981), publicado em 1836, intitulado “O jogador de xadrez de Maelzel”, e que recebeu uma tradução de Baudelaire. De qualquer modo, Benjamin se concentrou em elementos por assim dizer fantásticos e que Poe, pelo contrário, tentou repor pela razão, seguindo o que entendia por avaliar o mistério segundo procedimentos lógicos. Assim, a ideia de que O Turco jogava de tal modo a responder às ações do oponente e, com isso, tinha a vitória assegurada foi um dos ilusionismos que se propagou e que Poe tentou desfazer – ou seja, a máquina era falível. Outra “hipótese absurda” que Poe buscou dissipar, difundida originalmente por uma “grossa brochura” que circulou em Paris a partir de 1785 e que visava decifrar o enigma de O Turco, era a ideia de que se tratava de um anão a operar a máquina.

Benjamin, não por acaso, leva a sério o fascínio mágico para montar sua alegoria. O primeiro elemento fantasmagórico era justamente o do autômato construído para vencer sempre a partir de uma resposta à ação do oponente; o segundo elemento era o anão a conduzir as ações de O Turco: ou seja, primeiro, antes de tudo, uma máquina talhada para vencer, mas que, na sequência, recebe uma feição humana, porém misteriosa, aos modos do orientalismo e, por fim, a percepção, coalhada de preconceitos correntes, em torno da anormalidade do anão que, ao movimentar as engrenagens, está a serviço da engenhoca. A alegoria do “materialismo histórico” como um mero autômato destinado a vencer, mas que só o pode fazer, ao contrário dos prognósticos reformistas da social-democracia alemã de então, se assumir uma face específica e uma articulação com o espírito a lhe guiar é exata e deve ser entendida, num nível mais imediato, como uma resposta ao que Benjamin descreveu como “conceito dogmático de progresso”: ou seja, o autômato nos interessa, se o colocarmos a superar o estado de coisas vigente, ou seja, como crítica do progresso.

Normalmente menos comentada é a tese XI, uma síntese mordaz crítica à concepção de trabalho própria a um marxismo vulgar. A expectativa de que o progresso técnico, como, por exemplo, o observado na produção industrial, era, por si só, o responsável por grandes feitos, ignorava as contrapartidas funestas que, Benjamin não teme em anotar, levaram ao fascismo. O fundamento dessa avaliação problemática está na noção concentrada do trabalho como dominação da natureza. A essa noção de trabalho Benjamin contrapõe outra e, com isso, encaminha outra maneira de lidar com os resultados tecnológicos do progresso. Assim, é possível dizer que qualquer visão que queira encontrar no autômato em si mesmo uma expressão única e absoluta do progresso técnico, que se desdobra linearmente num tempo homogêneo, de certo modo se irmana, a despeito de suas melhores intenções e boa vontade, com os problemas analíticos que Benjamin aponta na concepção vulgar de trabalho. Ao exaltar as fabulações algo esquisitas de Fourier, Benjamin repensa trabalho e técnica não mais como instrumentos de dominação da natureza, tal qual operam na lógica do progresso técnico do capital, mas como aquele “que, longe de explorar a natureza, é capaz de dar à luz as criações que dormitam como possíveis em seu seio”.

É preciso libertar o autômato para emancipar o ser humano, antes que seja tarde demais.

Ao estalar os dedos, afirmo em alto e bom som: despertar!

[1] Usarei a excelente tradução de Jeanne Marie Gagnebin e Marcos Lutz Müller disponível no excelente livro de Löwy sobre Benjamin. Tendo em vista que disponho de uma versão digital do livro, não tenho como fazer menção à paginação correspondente.

Referências

LÖWY, Michael. Walter Benjamin: Aviso de Incêndio – uma leitura das teses “Sobre o conceito de história”. Tradução de Wanda Nogueira Caldeira Brant. [tradução das teses] Jeanne Marie Gagnebin e Marcos Lutz Müller. São Paulo: Boitempo, 2005.

POE, Edgard Allan. O jogador de xadrez de Maelzel. In: Histórias extraordinárias. São Paulo: Abril Cultural, 1981.

* Manoel Dourado Bastos é professor adjunto do Departamento de Comunicação da Universidade Estadual de Londrina. Doutor em História pela Universidade Estadual Paulista (Campus de Assis). Presidente do Capítulo Brasil da União Latina de Economia Política da Informação, Comunicação e Cultura (Ulepicc-Brasil). Coordena o CUBO – Laboratório de Investigações sobre Comunicação e Crise do Capitalismo. E-mail: manoel.bastos@uel.br

Texto recebido publicado originalmente na Revista Ouro Canibal

** Imagem de destaque: Reprodução: https://locomotiva26.com.br/

As manifestações em Cuba e a sofisticação dos golpes de Estado

Foto: Alexandre Meneghini/Reuters

Gisele Borges

Doutoranda pela Sorbonne Paris Nord – França.

Pesquisadora associada da Universidade de Dublin -Irlanda.

Introdução

Nos últimos meses, a imprensa internacional buscou enquadrar os protestos em Cuba como uma suposta “Primavera Cubana”, sendo considerada a maior ação contra o governo desde os protestos do Maleconazo [1], em 1994. Contudo, enquadrar os protestos da atualidade como “primavera” implica em ter uma avaliação positiva desses movimentos quando, na verdade, eles serviram na imensa maioria das vezes (falo das chamadas primaveras árabes [2] e dos protestos digitais [3]) como álibi para a ação da ofensiva capitalista visando a derrubada de governos, a destruição nacional e a implantação de regimes favoráveis ao imperialismo americano. Neste sentido, nos parece importante analisar como a existência das inovações trazidas pela Internet e pelas plataformas digitais apresentam formas mais sofisticadas de manipulação e de ação dos Estados Unidos contra a soberania dos países. Para isso, faremos uma análise voltada à Economia Política da Comunicação e da Internet a partir da perspectiva de “redes sociais” de José van Dijck e Thomas Poell (2013) e do conceito de informação de César Bolaño (2000). Em seguida, abordaremos as mudanças políticas e sociais de Cuba à luz da Contentious Politics de Tilly e Tarrow (2007). No intuito de observar como essas dinâmicas se sobrepuseram na construção dos protestos digitais e na ação do imperialismo americano. 

Contexto histórico 

Antes de analisar as manifestações à luz da EPC e da Contentious Politics  é preciso reforçar o aspecto histórico e considerar que o governo cubano possui um modelo político diferenciado, marcado pela Revolução de 1959 e pelo isolamento político após a queda da União Soviética. Esses elementos construíram no país um modelo político centralizado, que atua na resistência à ofensiva do capitalismo global e da ideologia neoliberal.

Neste contexto de disputa ideológica, para manter o modelo socialista, o país passou por uma série de mudanças nos anos 2000 aprofundadas pelo afastamento do líder da revolução Fidel Castro e pela ascensão de Raúl Castro à presidência em 2013. Com Raúl no poder, os modelos econômico e social de Cuba passaram por reformas que trouxeram modernização à estrutura administrativa, a implementação Internet residencial em 2015 e permitiram a entrada de empresas de tecnologia como o Google e o Youtube no país em 2018.

Além dos processos de adaptações políticas e econômicas criados para contornar o embargo econômico imposto pelos EUA, o país viu sua população crescer e a juventude se distanciar dos ideais da revolução. Mesmo que existam movimentos de juventude (estudantil) favoráveis ao socialismo e à preservação das conquistas da revolução. Ainda nos anos 1990, surgiram movimentos sociais ligados ao debate de gênero, etnia, orientação sexual etc. Ao longo dos anos, esses movimentos conseguiram criar formas de ação coletiva que modificaram a relação com o Estado a ponto de articular demandas e criar políticas públicas. 

Em 2016, apesar do serviço de Internet ser precário, surgiram os primeiros youtubers da ilha, os quais realizaram, no ano seguinte, o encontro de youtubers cubanos (Vanessa Souza Oliveira, 2019; Willian Casagrande Fusaro, 2021). Com a mudança na Constituição em 2019, seguida do acesso à internet 3G, ampliou-se a presença dos  ativistas on-line revigorando o debate em torno de direitos sociais na esfera pública. Se, por um lado, a flexibilização da estrutura política e econômica permitiu mais diálogo e circulação de informação, por outro, possibilitou a personalização de conteúdo e a manipulação de informação nas plataformas de redes sociais. Cabe ressaltar que tanto o conteúdo produzido pelos influencers cubanos, quanto as pautas identitárias, se transformaram em armas do imperialismo contra a revolução cubana que os utilizavam por meio de mensagens extremistas divulgadas nas plataformas digitais, no intuito de fomentar a intolerância em nome da liberdade de expressão.

Economia digital e a diplomacia americana 

Ao analisar as manifestações em Cuba na perspectiva da Economia Política da Comunicação e da Internet, podemos inferir que todas as tentativas do povo de ampliar o acesso a Internet e a entrada da empresa Google e das demais BigTechs em solo cubano contribuíram para intensificar a presença imperialista no espaço virtual caribenho. Isso ampliou as possibilidades de uma dita guerrilha digital para enfraquecer o governo socialista. Para os autores José van Dijck e Thomas Poell (2013), as plataformas de redes digitais são projetadas para promover interação e para disputar a atenção dos usuários através da manipulação de informação e da vigilância social. 

Essa busca por interação está centrada em quatro pilares: a (1)  programabilidade, compreendida como a capacidade das plataformas de conduzir a ação dos usuários por meio do fluxo de informação, seguido da (2) popularidade que contribui na construção das “personalidades digitais” (os famosos influencers), capazes de dialogar com grandes grupos sociais. Para que, isso se torne eficiente, os autores apontam a (3) conectividade como capacidade dos usuários terem acesso tanto ao conteúdo como quanto aos anunciantes e, por fim, a (4) datificação que corresponde à capacidade da plataforma de coletar e organizar muitos dados ao mesmo tempo. Neste sentido, os três primeiros aspectos aqui mencionados servem para ampliar a capacidade de coleta deste último ampliando, assim, a manipulação e o controle social. 

Até o momento, nada de novo, tendo em vista que o governo cubano tinha consciência desse risco ao permitir a entrada de empresas estrangeiras no país. Contudo, a falta de alternativas ao modelo de negócio da Internet atual levou o país a avançar nessa direção. O resultado foi o ataque digital, logo após Cuba ter tido vitórias importantes no cenário internacional. A começar pela Vacina contra a Covid-19 [4]  – Soberana e Abdala – com eficiência imunológica de 90% e que será produzida também no Vietnã para garantir a produção em massa. É preciso lembrar que Cuba, até agora, é o único país do terceiro mundo que desenvolveu vacina própria graças ao foco da revolução nas políticas sociais, nas biotecnologias e na medicina social a exemplo dos médicos cubanos que realizam ações humanitárias no mundo todo. A segunda vitória foi no campo da diplomacia internacional, em que mais uma vez (pelo 29º ano consecutivo) o apelo pelo fim do embargo econômico foi defendido pela Assembleia Geral da ONU. 

Acredita-se que não seja nenhuma coincidência que o ataque digital em Cuba tenha começado algumas semanas após o encontro da ONU, como uma tentativa de reduzir o protagonismo cubano e fomentar a fragilidade econômica e social do país e, com isso, construir uma narrativa que oscila entre a solidariedade e a indignação contra as condições estruturais da população. O segredo, aqui, foi apropriar-se da lógica das plataformas [5] (van Dijck e Poell, 2013) através da disseminação de reivindicações atreladas ao uso de hashtags, como #SosCuba e #SosMatanzas, que facilitam a leitura dos algoritmos e contribuem para a moderação do conteúdo de forma automática, por meio de bots, robôs e inteligência artificial. Isso permitiu que rapidamente as mensagens disseminadas atingissem o máximo de usuários da ilha [7]. 

Outro elemento que confirma que as manifestações em Cuba foram um golpe, foi o local onde começaram os protestos, na pequena San Antonio de los Baños, uma das cidades que possuem o maior índice de consumo de Internet do país [6]. Este elemento pode ser reforçado pelo volume de mensagens que circularam na Internet nos dias das manifestações: 60% do conteúdo em apoio aos manifestantes foi compartilhado de fora da ilha

Neste ponto, cabe aplicar o conceito de César Bolaño (2000) com relação à função da informação que passa de publicidade a propaganda para atender os interesses do mercado e do Estado. No caso das plataformas digitais, ela ocupa a função programa subentendido no processo de interação dos usuários. Essa interação é a essência da estratégia imperialista para atacar a soberania dos países de dentro para fora. 

Todos esses pontos indicam aquilo que comentamos no início deste texto: que o ataque digital em Cuba foi articulado para atender aos interesses políticos e econômicos dos EUA. Já, a sofisticação do golpe está representada na ação das empresas de tecnologia que atuam como uma espécie de “cupim” dentro do espaço digital permitindo que se instale a instabilidade política por meio da interação dos usuários. 

Contentious Politics (confronto político) e as manifestações cubanas

Se, por um lado, a EPC nos fornece elementos importantes para observar a macro dinâmica dos protestos (ataques) digitais da atualidade à luz dos interesses comerciais, por outro, a  Contentious Politics, de Charles Tilly e Sidney Tarrow (2007), concentra-se em observar os micro processos presentes nestes confrontos e as dinâmicas locais. Para os autores, o confronto político se inicia quando grupos sociais fazem reivindicações de forma organizada com o intuito de modificar uma dinâmica política e social. Para isso, todo confronto político precisa: (1) ser composto por reivindicações vinculadas a interesses comuns (como pautas identitárias e estruturais),  (2) ter o governo envolvido no centro das reivindicações, e (3) reunir três elementos importantes da vida social – o confronto, a ação coletiva e a política (Charles Tilly e Sidney Tarrow, 2007). Neste sentido, todas as ações dos movimentos sociais, os ciclos de protestos e as revoluções podem ser enquadrados por esta teoria. Seria importante, aqui, fazer uma crítica à  Contentious Politics com base na perspectiva dialética da EPC, contudo, não seria possível nos limites deste artigo.

Neste sentido, buscaremos apenas observar como os elementos mencionados acima podem servir como chave de análise para compreender as micro dinâmicas dos processos sociais e assim entender os detalhes da estratégia do imperialismo na construção de instabilidade política seguida da derrubada de governos e a implantação de regimes pró-americanos. Se observarmos atentamente as causas dos protestos digitais do século 21, iremos encontrar em praticamente todos a dinâmica descrita  por Tilly e Tarrow (2007), com destaque para os protestos digitais conhecidos como Put People First (PPF) na Inglaterra, em 2009 [8], seguidos da Primavera Árabe que popularizou esse  tipo de ação coletiva em 2010-2011 e mesmo as guerrilhas digitais e revoluções coloridas, que aliás, são casos radicais de mobilização da extrema-direita visando derrubar governos. 

Temos também, como exemplo, o caso paradigmático da Ucrânia, onde grupos neonazistas atuavam abertamente sob o respaldo dos EUA e da Europa. Todos sabemos que o objetivo do imperialismo, no caso, era derrubar o governo eleito, pró russo, e expandir a OTAN mais para o leste, contrariando os acordos da época da dissolução da URSS. O que unifica todos esses movimentos são: (1) o uso das tecnologias e  (2) o avanço da extrema-direita nos países afetados por essas reivindicações on-line que são feitas, majoritariamente, pelo público jovem através do conteúdo customizado e disseminado em alta velocidade. 

Em todos os contextos, os governos estão no centro das reivindicações e as manifestações começam com pequenas ações coletivas. As pequenas ações logo se tornam grandes e são seguidas de confrontos reprimidos através da força policial. Estes confrontos chamam a atenção da esfera pública, ampliam o debate social e contribuem para a manipulação da “opinião pública” para, assim, legitimar os golpes de estados. Consequentemente, o aumento de debate sobre o tema leva os governos a realizar uma ação política, com o intuito de dar fim aos protestos. Essa ação, na maioria das vezes, acaba atendendo parte das reivindicações dos manifestantes e causa um reposicionamento na esfera governamental. Esse fenômeno acontece quando a estratégia da direita é bem sucedida. 

Porém, nem em Cuba, e nem na Venezuela, essa estratégia deu certo até agora. As campanhas de manipulação na grande mídia, no entanto, seguem. E o bloqueio idem. No caso cubano, o imperialismo lançou inclusive a escandalosa palavra de ordem da “intervenção humanitária”, como já havia tentado recentemente na Venezuela, com o apoio dos governos do Brasil e da Colômbia. A resposta de Cuba aos protestos veio através dos cortes dos pontos de Internet, da  repressão policial e da manifestação em defesa do governo. O que pode ser considerada uma repressão super-light se comparada com as brutais ofensivas na Colômbia ou no Chile, com centenas de mortos, gás de pimenta, balas de borracha disparadas contra os olhos dos manifestantes, às quais não se deu maior repercussão. Além disso, o povo cubano ainda respondeu ao golpe com uma mobilização popular, a favor do governo, que calou o intento golpista. 

Neste sentido, podemos constatar que existe uma confluência de fatores atuando nos processos dos protestos digitais da atualidade. Esses fatores não podem ser observados de maneira isolada tendo em vista que existe uma estratégia do imperialismo americano de uso das plataformas para criar instabilidade política e promover a derrubada dos governos. Na maioria dos casos, existe também um ambiente interno de fragilidade política e social que propicia a eclosão de manifestações fomentadas pelas mensagens nas redes e, muitas vezes, são sustentadas pela indústria midiática tradicional. Isso tudo levanta o debate em torno da arquitetura da Internet e da necessidade de fomentar uma narrativa contra-hegemônica que permita o aparecimento de outras vozes e que não fique presa às bolhas de informação. 

Conclusão 

Para concluir, podemos dizer que o cenário das manifestações de Cuba deve ser observado como um alerta da articulação entre os interesses políticos e econômicos materializados nas ações das plataformas. Neste sentido, a declaração feita por Evgeny Morozov (2021), em entrevista recente para o El País, serve como indicativo para as forças políticas e sociais. Para o autor: “É preciso existir pelo menos um entendimento dentro das forças políticas, com os partidos políticos, os sindicatos e outras forças sobre quais são as expectativas da sociedade digital”[9]. Ou seja, é preciso olhar para o ambiente digital como um espaço em disputa. Disputa não apenas do modelo de negócio, mas da organização da informação e das alternativas tecnológicas disponíveis no momento para substituir a Internet atual. Lembrando que essa disputa é assimétrica, pois o modelo de negócio da Internet atual está sob o controle das grandes empresas e, majoritariamente, do governo americano e isso representa um risco para a soberania e independência das nações, como identificamos nos protestos digitais da última década que na sua totalidade serviram aos interesses políticos do imperialismo Norte Americano. 

Para mais informações sobre o debate sobre as FakeNews em Cuba: http://www.cubadebate.cu/

Notas:

[1] Protestos massivos na capital cubana marcaram a década de 1990 após a queda da União Soviética em 1989.

[2] Primavera Árabe no Oriente Médio.

[3] Los Indignados, na Espanha, Occupy Wall Street, nos Estados Unidos, Junho 2013, no Brasil, Les Gilets Jaunes, na França.

[4] Comparada apenas às vacinas comercializadas na Europa. 

[5] Baseiam-se na personalização de conteúdos para ampliar a interatividade e assim favorecer a coleta de dados dos usuários a serviço das guerrilhas digitais.

[6] Conforme informações do Portal Vermelho.org acesso em 01. 08.2021.

[7]  idem 6.

[8] Protesto organizado alguns dias antes da reunião dos líderes do G20 em Londres, os manifestantes reuniram mais  35 mil pessoas em defesa do trabalho, direitos humanos e meio ambiente. Brian D. Loader, Dan Mercea, Social Media and Democracy: Innovations in Participatory Politics.2012.

[9] Morozov, E. (2021). “ Simpatizar com as empresas de tecnologia é uma forma perversa de síndrome de Estocolmo ,” 1–10.

Bibliografia:

BOLAÑO, César. Indústria Cultural, Informação e Capitalismo. São Paulo: Hucitec/Pólis. 2000.

BOBES, V. C. Movimentos sociais e nova Constituição em Cuba: mudanças e inovações em seus repertórios [online]. SciELO em Perspectiva: Humanas, 2021 [viewed 26 August 2021]. Available from: https://humanas.blog.scielo.org/blog/2021/04/22/movimentos-sociais-e-nova-constituicao-emcuba- mudancas-e-inovacoes-em-seus-repertorios

BRITO, Julian Araujo. PÁTRIA OU MORTE”: a revolução cubana e a crise

dos anos 1990. Sem Aspas, Araraquara, v. 1, n. 1 p. 87-101, 1º semestre de 2012

______  Julian Araujo. Cuba em transformação: regime político e o contexto da “atualização do modelo econômico e social” REBELA, v. 3, n.2, fev.p.284 – 299. 2014

OLIVEIRA, Vanessa. (2019). O Panorama da Internet em Cuba e uma Análise da Chegada do Google na Ilha. Revista de Estudos e Pesquisas Sobre as Américas, 13(3), 135–174. https://doi.org/10.21057/10.21057/repamv13n3.2019.26972

PERIC, L. B. As manifestações em Cuba Luiz Bernardo Pericás analisa as manifestações em pelos ideais da revolução.p.1–6. 2021.

SILVA, M. R. (2013). “ acceso social ” a Internet en Cuba en un contexto de cambios, 1–62.

TILLY, Charles & TARROW, Sidney. ContentiousPolitics.Paradigm Publishers. London. 2007

VAN DIJCK, J., & POELL, T Understanding Social Media Logic. Media and Communication.1(1), 2-14. 2013.

Podcast Cutucando Dados #6. A Internet em Cuba. Disponível em: https://anchor.fm/jogando-dados/episodes/Cutucando-os-Dados-6—A-internet-em-Cuba-e11na24 

Podcast Cutucando os Dados #7 – A EPC e os protestos em Cuba

Por uma (crítica da) Economia Política…

Verlane Aragão Santos1

Há uma questão, exposta no debate acadêmico e público no subcampo da Economia Política da Informação, da Comunicação e da Cultura (EPC), que tem promovido desacordos e falta de entendimentos comuns: o que significa a expressão Economia Política, distinguindo assim a análise desenvolvida a partir de um conjunto de pesquisadoras e pesquisadores, autodeclarada como crítica em relação ao pensamento comunicacional vigente? Decerto o desenvolvimento da EPC fora2 e dentro do Brasil3 tem se traduzido num quadro bastante heterogêneo, considerando as origens, formação e campos de atuação. Poderemos a partir daí observar diferentes áreas de conhecimento, e consequentemente aportes epistemológicos e metodológicos, porém a ideia de uma economia política, como de uma crítica da economia política, atende a um percurso próprio que precisa ser recuperado e problematizado.

A expressão Economia Política conforma na tradição da ciência econômica, onde é constituída, um conjunto ampliado de autores e perspectivas que vai de  Antoine de Montchrestien, quando em sua obra de 1615, “Tratado de Economia Política”, enuncia primeiramente a expressão, passando por Adam Smith e David Ricardo, proeminentes economistas políticos ingleses, pelo próprio Marx, chegando a Alfred Marshall e Willian Jevons, economistas neoclássicos do final do século XIX. Importante salientar que ao denominar a jovem ciência, a partir da “Riqueza das Nações”, de 1776 de Smith, e definir a preocupação com a riqueza material, a noção de economia política, correspondente a cada uma das obras referidas e das abordagens próprias dentro da ciência econômica, compõe uma dada e particular concepção.

Tomando como referência a obra de Smith, partamos de sua base ontológica. O “homem econômico” é este ethos que caracterizará o comportamento de todos os agentes econômicos (independente de classe, gênero e raça) no interior das relações mercantis. Individualistas, racionais, maximizadores de interesse. Parafraseando Smith (1996), ao buscar o próprio interesse, o lucro, o indivíduo [leia-se o capitalista] cria riqueza para toda a sociedade. Os vícios privados convertem-se em benefícios públicos, para lembrar a “Fábula das Abelhas” de Mandeville. Os filósofos éticos do século XVIII, assim, propunham o casamento entre os “sentimentos morais” e a riqueza material, dispensando os homens do Velho Mundo de terem que responder pelo pecado da usura, questionável nos padrões da moral deontológica escolástica, a ser superada pelo projeto de modernidade em construção.

A obra de Marx propõe novas preocupações, redesenhando os objetos da nova ciência propostos por Smith e seus contemporâneos. O que Marx realizará, primeiro na “Contribuição à Crítica da Economia Política”, de 1859, e depois em “O Capital”, de 1867, é incorporar a sistematização da atividade econômica já realizada, entre produção, distribuição e consumo da riqueza social, afirmando a não dissociação entre essas etapas; e a partir do empirismo de Smith e o método dedutivo de Ricardo propor um método alternativo, o denominado materialismo histórico e dialético, absorvido a partir das contribuições da filosofia alemã, especialmente de Hegel e Feuerbach. Neste ponto, transfigura a economia política de sua época, ou seja, a partir de sua crítica, apontando que o objeto privilegiado da ciência econômica seriam as relações sociais de produção, relações de exploração, ou seja, relações de poder, fundadas na propriedade privada (tem-se aqui a terceira fonte do pensamento de Marx, segundo Lênin (1913), o socialismo francês), na forma de trabalho assalariado, entendidas a partir da totalidade social, de sua constituição no tempo e no espaço – caráter histórico – e de suas contradições (LEFEBVRE, 1975).

O sentido de totalidade não deixava escapar a Marx as dimensões constitutivas das manifestações humanas; seus aspectos objetivos e subjetivos; da organização econômica à sistematização e aplicação das leis. Incorporou fatores extra-econômicos na sua análise, quando apontou o papel da violência imposta na defesa da propriedade e no processo de expropriação na fase inicial da acumulação capitalista ou mesmo quando trata da regulação dos salários. Como insiste Isaak Rubin, Marx introduz a sociologia na análise econômica. Suas categorias são extraídas da própria realidade. A classe trabalhadora, por conseguinte, e diferentemente da concepção liberal, deve ser observada em sua configuração concreta.

Isso não provinha de uma concepção ideal inicial, pois Marx não era um idealista, mas da apreensão da realidade posta, de suas complexidades, de suas diversas dimensões, no contexto de desenvolvimento da divisão social do trabalho, intensificado no âmbito do capitalismo. Marx ao definir o caráter social e coletivo do processo de criação da riqueza e apontar a contradição expressa na apropriação privada dessa mesma riqueza, requalifica o termo economia política. Não é gratuito o fato de que a despeito das obras dos neoclássicos ainda trazerem a expressão Economia Política, a teoria econômica hegemônica dispensará a qualificação política e adotará somente Economia para designar a ciência da riqueza.

Nesses termos, é comum observar na atualidade o uso da expressão Economia Política para abarcar, no sentido mais amplo, o conjunto da produção intelectual e acadêmica de caráter heterodoxo, ou seja, em oposição ao pensamento ortodoxo, liberal, como no sentido mais restrito referindo-se ao pensamento marxiano. Se quisermos ser mais precisos, podemos lançar mão da própria expressão enunciada por Marx, já que o que ele propunha fazer e fez foi uma crítica da economia política, apropriação do pensamento econômico de seu tempo, realizando a derivação das categorias burguesas e fazendo a crítica, como ocorre com a teoria do valor trabalho de Smith e Ricardo, permitindo incorporá-la como base para a sua teoria da mais-valia e ao observar a não validade dos pressupostos e suas implicações na obra desses autores, ao mesmo tempo apontar que se traduziam, segundo ele próprio, na legitimação do capitalismo, identificando assim o caráter ideológico da ciência econômica.

Com o acima posto, gostaria para finalizar essas anotações fazer duas observações. Primeiro: espero que já tenha deixado exposto e argumentado que “economia política” não corresponde à expressão “economia e política”, onde os termos aparecem em complementariedade. Não é uma análise econômica da política, tão pouco uma análise política da economia. A economia política pressupõe a incorporação de um método próprio e de categorias conceituais que nas pesquisas devem ser postos à prova resguardando, como já observado, a busca de contemplar a complexidade dos fenômenos sociais.

A segunda observação, que é muito cara às/aos marxistas que buscam garantir o rigor conceitual e metodológico, a partir de Marx, é a crítica lançada por fontes de todo tipo aos estudos marxistas, de que estes recaem no economicismo. Bem, há duas frentes de ataque já historicamente conhecidas e consagradas. A primeira que com pertinência pode ser feita em relação ao chamado marxismo vulgar, que usualmente apresenta uma análise materialista mecanicista, do tipo determinista causal direto. Inclusive é uma crítica endereçada ao marxismo pelo pensamento conservador4, e não só este obviamente, no intuito de desqualificá-lo, reduzindo-o ao que ele busca fugir. Há outra, que se baseia muito mais no desconhecimento de que economicismo é uma crítica realizada pelo próprio pensamento marxista e crítico em geral ao pensamento neoclássico, liberal, utilitarista, cuja referência básica é o pensamento dos economistas políticos burgueses do final do século XVIII e início do XIX, sem, contudo, apresentar a mesma sofisticação encontrada por Marx. E assim, voltamos a estes. Muito possivelmente para nos lembrar que o que propomos quando afirmamos trabalhar a partir da (crítica) da economia política é envidar todos os esforços para apreender a realidade, despi-la de toda névoa ideológica (inclusive no âmbito da ciência) e transformá-la na direção de uma outra sociedade, onde as opressões de toda ordem sejam superadas.

Notas

1 Professora do Departamento de Economia e dos Programas de Pós-Graduação em Economia (Mestrado Profissional) e em Comunicação da UFS. Doutora em Desenvolvimento Econômico pela UFPR. Vice-líder do grupo de pesquisa OBSCOM/CEPOS e recém-eleita Vice-presidente da ULEPICC-Brasil.

2 Em nível internacional, vide WASCO (2005).

3 No caso brasileiro, ampliado para a América Latina, vide AZEVEDO, SANTOS & MOTA (2016).

4 Um exemplo que expõe o ataque frontal do conservadorismo ao marxismo: https://www.integralismo.org.br/doutrina/o-economicismo-e-o-marxismo-difuso/. Acesso em 22/11/2020.

Referências:

AZEVEDO, Júlio; SANTOS, Anderson & MOTA, Joanne. (2016). “O avanço conceitual do subcampo da Economia Política da Informação, da Comunicação e da Cultura a partir da Revista EPTIC”. In.: Revista Comunicação Midiática. Vol. 11, n. 1, pp. 194-208. Disponível em: https://www2.faac.unesp.br/comunicacaomidiatica/index.php/CM/article/view/113.

LEFEBVRE, Henri. (1975). Lógica Formal e Lógica Dialética. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira.

LENINI, Vladimir. As Três Fontes e as Três partes Constitutivas do Marxismo. Disponível em: https://www.marxists.org/portugues/lenin/1913/03/tresfont.htm.

MARX, Karl. (1996). O Capital. Crítica da Economia Política. São Paulo: Nova Cultural.

_____. Contribuição para a Crítica da Economia Política. São Paulo: Edições Mandacaru.

SMITH, Adam. (1996). A Riqueza das Nações. Investigação sobre sua natureza e suas causas. São Paulo: Nova Cultural.

WASCO, Janet. (2005). “Studying the political economy of media and information”. In.: Comunicação e Sociedade. Vol. 7, pp. 25-48. Disponível em: https://revistacomsoc.pt/index.php/revistacomsoc/article/view/1345/1327.

Não criemos na EPC uma dicotomia entre pesquisas empíricas e teóricas!

Anderson Santos*

Com as atividades das Rodas de Leitura em EPC, promovidas pela Ulepicc-Brasil (capítulo Brasil da União Latina de Economia Política da Informação, da Comunicação e da Cultura), mas também com conversas em outros espaços de pesquisa, uma coisa vem me preocupando bastante, ainda que não seja algo novo: uma falsa dicotomia entre a pesquisa com maior base teórica e aquela mais empírica (ou que considera um histórico de atuação de bases populares).

Filiação teórico-metodológica

Apresento aqui este manifesto enquanto alguém cuja maior parte da produção acadêmica é a partir de análises empíricas. Estudo a apropriação midiática do futebol há quase 10 anos a partir de seus elementos concorrenciais e enquanto elemento cuja transmissão deveria ser considerada como de “interesse nacional”, logo com observação sobre as regulações sobre isso. O meu único livro tem como título “Os direitos de transmissão do Campeonato Brasileiro de Futebol”. Mais empírico impossível!

Entretanto, há até mais tempo que isso, eu procurei me identificar como pesquisador do eixo teórico-metodológico da Economia Política da Informação, da Comunicação e da Cultura (EPC). Aprendi nas orientações do saudoso Valério Cruz Brittos que se nós não nos citamos, aprimorando os nossos conceitos, jamais a EPC, que ocupa a periferia na Comunicação, irá se desenvolver.

Assim, por exemplo, um conceito-chave para as minhas pesquisas sempre foi o de “barreiras político-institucionais”, adaptado por Brittos a partir de Bolaño (2000), que segue a linha heterodoxa da análise concorrencial de Possas (1987) – autor que enfrentou o desafio de construir uma perspectiva de estruturas de mercado a partir de uma visão marxista.

Como vinha de uma formação lendo mais Marx e Lukács que autores da Comunicação, fiz a escolha no Mestrado de focar a leitura na Economia Política da Comunicação (brasileira), pois estava num grupo de pesquisa que partia dela para fazer a análise dos mercados, empresas e programas da Indústria Cultural. O entendimento era simples: se estou filiado a tal escola, preciso dialogar com a sua construção teórica e seus conceitos. E assim seria se eu tivesse estudado a partir da Análise do Discurso de tradições francesas, da Análise de Sites de Redes Sociais ou dos Estudos de Jornalismo – que estudei e dialoguei em algum momento. Filiação de pesquisa requer conhecimento sobre o eixo escolhido e diálogo teórico-conceitual com o que se desenvolve.

Alguém pode me questionar sobre as necessidades que o objeto de pesquisa nos impõe, se isso não seria bloquear as possibilidades de análise. Respondo que normalmente divido o plano metodológico em duas partes: método, base teórico-metodológica que eu parto para o meu olhar; e procedimentos metodológicos, como eu vou pesquisa tal objeto (entrevistas, pesquisa de campo, outra revisão de literatura etc.).

Até eu começar a produzir sobre futebol, havia apenas dois artigos curtos de Bolaño (1999; 2003) que tratam de esportes, mas com foco na capoeira. Para a revisão de literatura sobre o futebol no Brasil eu precisei incluir, mas de forma crítica, autores de outras ciências e perspectivas de análise. Não tive problema quanto a isso.

Além disso, tenho alguns artigos em que tento demonstrar alguns conceitos maiores a partir do meu observável de estudo, que é algo popular e, assim, poderia ajudar na difusão da EPC. Além de trazer a questão das barreiras de mercado com frequência para analisar a disputa pelos direitos de transmissão de torneios esportivos, também produzi artigos sobre “os pontos da entrada de EPC” (SANTOS, 2014), a “fase da multiplicidade da oferta” (SANTOS; MARIA, 2014) e “mercadoria audiência” (A. SANTOS, I. SANTOS, 2018).

Com o aumento das exigências no doutorado, venho tentando me aprimorar no conhecimento teórico mais clássico, a partir de obras de autores como o já citado Possas (1987; 1989), Furtado (2008) e Marx (2011). Aqui entra outra questão, que é tentar me situar com maior cuidado enquanto pesquisador marxista da comunicação. Até este momento mantive a preocupação de evitar me identificar assim, apenas naquilo que eu realmente lia e trabalhava, que é ser pesquisador da EPC na perspectiva de alguns autores brasileiros.

Para as escolhas que eu fiz enquanto pesquisador para a filiação teórico-metodológica que atuo e defendo vejo esse movimento como essencial. Mas nada impede que outras pessoas não busquem, mesmo próximas à EPC, esses movimentos ou até mesmo a filiação a ela ao escrever monografia de TCC ou a dissertação. Porém, sendo agora ortodoxo quanto a isso, para ser pesquisador nesta área é necessário ler autoras – que tenho noção de que não citei aqui, o que levaria a outro texto sobre a área – e autores dela; e partir da EPC, e aí trazer outras teorias ou metodologias necessárias, para observar os objetos. Não vejo como negociar.

O empírico da militância

Entrando numa questão mais sensível e ciente que posso apanhar mais, ainda que a minha trajetória não envolva militância em coletivos sociais mais organizados ou partidos políticos, foram as escolhas político-ideológicas que me levaram à EPC, não de forma mais tradicional – ter um professor a apresentar a área e, assim, estudar os objetos infocomunicacionais a partir dessa perspectiva.

Para quem está na pós-graduação enquanto estudante já há o desafio de equilibrar as questões que apontei no tópico anterior com os prazos exigidos para qualificação e defesa, entre outras coisas. Contando com o contexto político do Brasil dos últimos anos, é ainda mais necessário manter a militância em seu respectivo coletivo ou partido. Até por isso, seria irresponsável da minha parte exigir algo neste tópico, não sendo alguém que se enquadra neste perfil, mas apenas sugerir.

Penso que nós podemos definir prioridades (ou ordem dessas) para atuação em diferentes espaços. É fundamental estabelecer limites para manter a saúde mental e não se sobrecarregar e, ao mesmo tempo, pouco para si mesma/o. Venho tentando deixar isso claro nos grupos/entidades que participo não só para externar os meus limites, mas também para ouvir os das outras pessoas. Mais que pesquisadoras e pesquisadores ou números de matrícula, somos seres humanos.

Assim, uma coisa que eu passei a pedir também é que as pessoas sejam transparentes quanto às prioridades e limites (temporários) de atuação. A situação está bem difícil mesmo, todas/os temos momentos muito ruins. Temos que construir uma cultura de atuação coletiva no âmbito acadêmico em que valha mais a pena participar da forma que pode e quando pode. Só que isso precisa ser externado.

A lealdade a se construir passa, ao menos para mim, bastante pela construção da confiança não só na hora de fazer, mas também nos momentos em que as outras pessoas sabem que naquele momento não é possível contar comigo. Assim, as atividades são melhor planejadas ou até adiadas, se for o caso.

Para soar mais forte quanto a isso, é preciso considerar que ainda que haja o conceito marxista de práxis, que considera a necessidade de “ação consciente” sobre a realidade, são várias ações possíveis em diferentes campos que, especialmente, funcionam de formas distintas.

Tenho clara noção que a minha atuação na “disputa epistemológica” não é suficiente para a transformação radical da sociedade que eu defendo – o que também daria outro texto; mas a militância per si não é suficiente para a disputa epistemológica que, ao adentrar na esfera da pesquisa – como discutido no tópico anterior – passa a ser importante considerar quando se é de um eixo de pesquisa periférico.

Chegando ao fim do texto

Longe de estabelecer conclusões, espero com este texto possa estimular possíveis respostas sobre as duas questões tratadas aqui – a Coluna CEPOS está aberta para isso. Enquanto presidente atual da Ulepicc-Brasil, vejo cada vez mais o quanto é muito importante ampliar as possibilidades de atuação coletiva. Entendo que isso só poderá ocorrer, e consequentemente, ampliar a nossa atuação, quando os nossos limites de participação e desafios para isso são postos à mesa.

*Professor da UFAL, doutorando em Comunicação na UnB, presidente da Ulepicc-Brasil e autor do livro “Os direitos de transmissão do Campeonato Brasileiro de Futebol”.

Referências Bibliográficas

BOLAÑO, César. A capoeira e as artes marciais orientais. Candeeiro, Aracaju, v. 3, p. 51-56, out. 1999.

BOLAÑO, César Ricardo Siqueira. Esporte e Capoeira. Identidade Nacional e Globalização. Candeeiro, Aracaju, v. 9-10, p. 33-42, out. 2003.

BOLAÑO, César Ricardo Siqueira. Indústria Cultural, Informação e Capitalismo. São Paulo: Hucitec/Polis, 2000.

FURTADO, Celso. Criatividade e dependência na civilização industrial. São Paulo: Companhia das Letras, 2008 [1978].

MARX, Karl. O Capital: Crítica da Economia Política. Livro 1: O processo de produção do capital. Trad. Rubens Enderle. São Paulo: Boitempo, 2011. Edição do Kindle.

POSSAS, Mário Luiz. Dinâmica e concorrência capitalista: uma interpretação a partir de Marx. São Paulo: Hucitec, 1989.

POSSAS, Mário Luiz. Estruturas de mercado em oligopólio. 2.ed. São Paulo: Hucitec, 1987.

SANTOS, Anderson David Gomes dos. Os direitos de transmissão do Campeonato Brasileiro de futebol. Curitiba: Appris, 2019.

SANTOS, Anderson David Gomes dos. Os três pontos de entrada da Economia Política no futebol. Rev. Bras. Ciências do Esporte, v. 36, n. 2, p. 561-575, abr./jun. 2014.

SANTOS, A. D. G.; SANTOS, I. S. da C. Debate teórico do conceito de mercadoria audiência a partir da apropriação do torcedor de futebol. In: SANTOS, Verlane Aragão; HERRAMILLO-HERRERA, Maurício. (Orgs.). Economia Política, Comunicação e Africanidades: XV Seminário OBSCOM/CEPOS. São Cristóvão: ULEPICC-BR/OBSCOM-CEPOS, 2018. p. 80-95.

SANTOS, Anderson David Gomes dos; MARIA, Dijair Brilhantes. A Fase da Multiplicidade da Oferta na Indústria Cultural e no futebol. Mediação, v. 16, n. 18, jan.-jun. 2014. p. 45-61.

A Informação Livre na Internet e o Sleeping Giants

Guilherme Bernardi12

A semana de 17 a 22 de maio apresentou vários momentos para que pensemos as mídias sociais, a internet livre e como aparecem e se misturam as formas publicidade e propaganda, expostas por Bolaño (2000)3, na era da rede mundial de computadores e suas ferramentas digitais de informação e comunicação.

Em uma definição rápida, a forma funcional publicidade é aquela própria ao mercado e necessária para a circulação de mercadorias. Já a propaganda é própria ao Estado, necessária para a coesão e organização social.

Na segunda-feira (18), Felipe Neto, um dos maiores youtubers do país, esteve no centro do Roda Viva, da TV Cultura, um dos mais tradicionais programas da televisão brasileira. A entrevista rendeu discussões sobre os termos que ele usou (golpe, fascismo…), mas também sobre a influência da internet no debate público, os limites desse apoio e qual o papel de pessoas como ele na construção de oposição ao atual governo do Brasil em meio – principalmente, mas não só – a uma pandemia. Voltaremos ao assunto na sequência.

Antes disso, entretanto, no domingo (17), o El País Brasil publicou um texto no qual destaca a atuação do movimento Sleeping Giants nos Estados Unidos4. O movimento criado em novembro de 2016 (ano da eleição de Donald Trump), através de um perfil no Twitter (@slpng_giants), informa e alerta empresas, anexando prints, de que a publicidade de seus produtos está sendo anunciada em sites de extrema-direita. Com isso, as empresas podem entrar em contato com o contratado e fazer com que a publicidade nesse tipo de site/conteúdo seja retirada, desferindo um golpe no financiamento de produtores midiáticos que recebem muitos cliques a despeito ou por causa do conteúdo mentiroso ou sensacionalista que criam e propagam.

Três dias depois, na quarta-feira (20), o mesmo El País Brasil noticiou que um estudante que desenvolve pesquisas relacionadas a fake news criou um perfil brasileiro do movimento (@slpng_giants_pt)5. Em menos de uma semana, o perfil passou a mais de 200 mil seguidores e entrou em choque com o governo federal ao informar ao Banco do Brasil (BB) que havia publicidade sua no site Jornal da Cidade Online6. Em um primeiro momento, o BB retirou a publicidade do site, mas, após reclamações de membros do governo e de Carlos Bolsonaro, filho do presidente, a publicidade foi restaurada.7

Na mesma quarta-feira foi publicado o episódio número cinco do Jogando Dados, podcast sobre Economia Política da Comunicação (EPC) fruto da parceria Cubo/UEL e CEPCOM/UFAL, no qual a discussão partiu de uma pergunta simples: “A informação é livre na internet?”8 Para nós, membros do podcast, ela não é. Para justificar a resposta, abordamos algumas das questões que retomaremos a seguir, mas também outras mais, que não serão exposta aqui, mas estão no episódio de pouco mais de uma hora.

Há uma espécie de senso comum geral que acha que sim, que a internet é livre, mas é preciso de algumas formas de regulação (seja de conteúdo ou de mercado). Nesse sentido, no começo do mês, o Facebook anunciou um comitê de especialistas para regular postagens e conteúdos feitos no site de rede social.9 Há várias críticas possíveis de serem feitas, como a falta de transparência sobre o tipo de postagem que será excluída e quais os parâmetros para tal, afinal, postagens diversas já foram excluídas de forma aparentemente sem sentido (desde conteúdo relativo à pandemia até a histórica foto do soldado soviético com a bandeira da União Soviética no Reichtag, em 194510), mas também, como argumenta o professor Siva Vaidhyanathan, da Universidade da Virginia, sobre a composição do comitê, há a maioria de membros dos Estados Unidos e os próprios limites técnicos (número de postagens, linguagem delas etc.) no comitê11. Ele coloca ao final do artigo que o problema do Facebook não é a regulação de conteúdo e postagens que foram/são excluídas, mas o próprio Facebook. Esse argumento aparece já em seu livro sobre o site12.

Poderíamos argumentar mais além, que a estrutura da internet, privatizada e massificada na década de 1990, baseia-se na venda de publicidade (principal fonte de recursos de Google e Facebook, por exemplo) e no domínio de megacorporações, como as reunidas na sigla GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple e Microsoft), que têm ações em bolsas de valores e são grandes grupos que lucram ainda com especulação e financeirização da economia.

Entretanto, além dessas nuances de interesses de corporações privadas e do capital financeiro não serem o foco principal, geralmente o debate fica muito superficialmente na regulação do conteúdo e no combate as assim chamadas fake news, que, como tratamos em outros episódios, especialmente o #113, existem como possibilidade e realidade desde muito antes.

Enfim, tudo isso para voltar no ponto de que as iniciativas como o movimento Sleeping Giants são bem interessantes e notificar empresas para que tirem seus anúncios de sites de fake news e de extrema-direita e afins são importantes em uma, digamos, disputa mais pontual, mas o grosso (esse sistema de financiamento e de “direcionamento” de publicidade) está lá ainda.

Na quinta-feira (21), o professor Marcelo Castañeda (UFRJ), em seu perfil no Twitter (@celocastaneda), apontou o problema do Google e do AdSense14, mas foi o professor Fabio Malini (UFES) quem desenvolveu e publicou, também em seu perfil no site (@fabiomalini), um fio sobre o coração do tipo de negócio dos propagandistas da extrema-direita. Segundo Malini, o movimento citado acima ataca a “franja” da micropropaganda, mas falta atacar o “núcleo duro” que é, para ele, o Google15.

Concordamos com Malini que o Google e o sistema do AdSense são um problema, assim como todo esse sistema baseado na forma publicidade (remuneração, recomendação de conteúdo ou parametrização de algoritmo para montagem de linhas do tempo), entretanto, discordamos não da necessidade, mas da possibilidade/efetividade de uma regulação do Google. Não se mostra possível dentro da lógica contemporânea do capital financeiro e do neoliberalismo uma regulação do tipo fordista, que vigorou nos países centrais no período pós-guerra.

Esse sistema baseado na lógica da publicidade, entretanto, já se espraiou para além do mercado e está misturada com a da propaganda. Por exemplo, as revistas acadêmicas são ranqueadas em relevância de acordo com um algoritmo do Google, mas também a própria ideia de importância de algum tipo de pesquisa ou desenvolvimento acadêmico está sendo pautada pela relevância/retorno à sociedade – isso, claro, baseado em visualizações, pessoas impactadas, divulgação etc.16 Ou seja, no lugar da discussão sobre métodos e formas de produção de conhecimento, estamos nos pautando por modelos de divulgação, de citação e quantidade de referências/pessoas alcançadas e afins. O que era da lógica do Estado organizar, agora está sendo pautado pelo mercado através da forma publicidade.

Para fechar a semana, na sexta-feira (22), o Supremo Tribunal Federal (STF) liberou a divulgação de uma reunião entre ministros e presidência da república17. Pouco há de provas18, mas esse tipo de informação é noticiada, repercutida, comentada, enfim, é circulada e pauta o debate “público”. A publicidade desse tipo de conteúdo pouco fragiliza o governo, mas serve e muito para reorganizar e garantir a coesão da base bolsonarista. Em outros termos, é a propaganda operando pela lógica da publicidade.

Voltemos então ao episódio do Felipe Neto para encerrar essa primeira abordagem do tema, que deverá ser desenvolvida posteriormente na sequência das pesquisas. Felipe Neto foi ao Roda Viva, defendeu pautas “progressistas” e virou alvo de uma série de discussões sobre sua mudança, que tipo de composição pode ser feita com gente como ele (arrependidos, influenciadores digitais…) e sobre o uso de termos como golpe e fascismo para falar de 2016 e do atual governo do Brasil. Tudo isso pode ser interessante de se discutir, mas não é o foco desse texto.

Mais relevante aqui é a discussão levantada a partir de postagem feita pela professora Suzy Santos (UFRJ) em sua página no Facebook19. Nela, Santos faz uma pergunta bem simples, mas que não foi feita ao entrevistado no programa: Por que Felipe Neto fala como progressista na televisão e no Twitter, mas não posta nada do tipo no YouTube, onde tem mais alcance e de onde recebe a maior parte de seus rendimentos? Essa mistura das formas publicidade e propaganda aparece como o convite para que Felipe Neto participe do programa e seja tido como relevante por causa de seu alcance e da repercussão que gera, ou seja, da publicidade, mas ele entra nesse espaço “público” e da discussão mais ligada à forma propaganda sem, entretanto, arriscar penalizar sua fonte de lucros (o YouTube), afinal, ele provavelmente entende muito mais de internet do que nós.

Entender, portanto, como o governo e o Estado estão atuando de acordo com o espraiamento da lógica do mercado através da forma publicidade ajuda a pensar em como travar um embate através dela (estratégias de monetização de conteúdo junto à denúncia de outros, formas mais adequadas de atuação nas redes sociais e no jornalismo etc.), mas, no final, é importante reiterar que o problema é da própria forma, logo, não é possível superar o problema sem a superação da forma social da comunicação e do próprio capitalismo.

1Esse artigo surgiu de um fio elaborado no Twitter e de conversas com os outros membros do podcast Jogando Dados (Anderson Santos, Gabriela Fernandes Silva, Manoel Dourado Bastos) durante e entre os episódios.

2É jornalista do Sindiprol/Aduel, mestrando do programa de pós-graduação em Comunicação da UEL e membro do podcast Jogando Dados.

3 BOLAÑO, César. Indústria cultural: informação e capitalismo. São Paulo. Pólis/Hucitec. 2000.

4QUEIMALIÑOS, Rebeca. O homem que arruinou a extrema-direita. El País Brasil, 17 maio 2020. Disponível em: <https://brasil.elpais.com/icon/2020-05-17/o-homem-que-arruinou-a-extrema-direita-nos-eua.html> Acesso em: 22 maio 2020.

5PIRES, Breiller. Movimento expõe empresas do Brasil que financiam, via anúncios, sites de extrema direita e notícias falsas. El País Brasil, 20 maio 2020. Disponível em: <https://brasil.elpais.com/brasil/2020-05-20/movimento-expoe-empresas-do-brasil-que-financiam-via-publicidade-sites-de-extrema-direita-e-que-propagam-noticias-falsas.html> Acesso em: 22 maio 2020.

6Caso alguém queira ver o tipo de conteúdo publicado no site, o endereço é: https://www.jornaldacidadeonline.com.br/ .

7MATTOSO, Camila; CARNEIRO, Mariana; SETO, Guilherme. Após reclamação de Carlos Bolsonaro, Banco do Brasil volta atrás e mantém publicidade em site. Folha de S. Paulo, 21 maio 2020. Disponível em: <https://www1.folha.uol.com.br/colunas/painel/2020/05/apos-reclamacao-de-carlos-bolsonaro-banco-do-brasil-volta-atras-e-mantem-publicidade-em-site.shtml?> Acesso em: 22 maio 2020.

8 SANTOS, Anderson; BASTOS, Manoel; BERNARDI, Guilherme. A Informação é livre na internet? Jogando Dados, 20 maio 2020. Podcast. 1 MP3 (61 min.). Disponível em: <https://anchor.fm/jogando-dados/episodes/05—A-informao–livre-na-internet-eear8o> Acesso em: 20 maio 2020.

9AFP. Facebook apresente comitê de especialistas para decidir sobre conteúdo polêmico. Estado de Minas, 6 maio 2020. Disponível em: <https://www.em.com.br/app/noticia/internacional/2020/05/06/interna_internacional,1145065/facebook-apresenta-comite-de-especialistas-para-decidir-sobre-conteudo.shtml> Acesso em: 19 maio 2020.

10No caso da exclusão de conteúdo de forma errada, é possível acompanhar a iniciativa do CensuraBot lançado pelo Observacom: https://www.observacom.org/censurabot/. Sobre a exclusão da foto do soldado soviético, ver o tuíte com a referência postada por Filipe Barini: https://twitter.com/molote_molote/status/1259131763806404609.

11VAIDHYANATHAN, Siva. Facebook and the Folly of Self-Regulation. Wired, 9 maio 2020. Disponível em: <https://www.wired.com/story/facebook-and-the-folly-of-self-regulation/> Acesso em: 19 maio 2020.

12___________________. Antisocial Media: How Facebook Disconnects Us and Undermines Democracy. Oxônia. Oxford University Press. E-book. 2018.

13SANTOS, Anderson; BASTOS, Manoel; BERNARDI, Guilherme. O que é desinformação? Jogando Dados, 22 abril 2020. Podcast. 1 MP3 (67 min.). Disponível em: <https://anchor.fm/jogando-dados/episodes/01—O-que–desinformao-ed4bnf> Acesso em: 20 maio 2020.

14https://twitter.com/celocastaneda/status/1263652717106429952

15# https://twitter.com/fabiomalini/status/1263655711411757057

16Vale ouvir o episódio sobre “Anti-Intelectualismo” do podcast Psicanálise de Conjuntura que aborda o tema. BARROS, Douglas et al. Anti-Intelectualismo. Psicanálise de Conjuntura, 19 maio 2020. Podcast. 1 MP3 (102 min.). Disponível em: <https://senscast.org/2020/podcast/psicanalise-de-conjuntura-08-anti-intelectualismo/> Acesso em: 20 maio 2020.

17Vídeo de reunião de Bolsonaro é divulgado na íntegra pelo STF; veja falas mais importantes. BBC, 22 maio 2020. Disponível em: <https://www.bbc.com/portuguese/brasil-52779195> Acesso em: 22 maio 2020.

18Poderíamos expandir e analisar como é um padrão da Lava Jato e, mais recentemente, na saída de Sérgio Moro do governo. O objetivo não é primordialmente jurídico/político, mas comunicativo. A motivação é pautar o debate, criar narrativas, abrir espaço e, aí, organizar a base. O jornalismo, num geral, ajuda e muito ao apenas publicar as faltas e dar espaço para o tipo de fala que não dividi, mas agrupa a base bolsonarista.

19https://www.facebook.com/suzy.santos.7/posts/3423032184393314

De dentro da pandemia de 2020. Uma crítica a Byung-Chul Han

César Bolaño*

Também o céu às vezes desmorona

E as estrelas caem sobre a terra

Esmagando-a com todos nós.

Isso pode ser amanhã.

(Brecht)

Não devemos julgar os intelectuais por reações pontuais a eventos inesperados diante dos quais suas teorias se vêm repentina e brutalmente interrogadas. Assim, a primeira reação de Tony Negri frente à invasão norte-americana ao Iraque, ainda no rastro do ataque às torres gêmeas, afirmando indignado que os Estados Unidos haviam rasgado a constituição do império1, mostra sem dúvida uma dificuldade em interpretar o fenômeno com as ferramentas de análise de que dispõe, mas não é por esse motivo que criticamos a sua conhecida – delirante, como dizia Gorz2 – teoria.

Assim, não cabe tampouco julgar o excelente trabalho de Mbembe pela sua afirmação, diante da pandemia, de que “o poder de matar foi totalmente democratizado”3, numa entrevista, aliás, que evidencia, talvez mais do que certos limites do seu enfoque de base foucaultiana, aspectos muito interessantes do seu conceito, extremamente atual, de necropolítica. A ideia de que o isolamento social seja “uma forma de regular esse poder”, assim democratizado, talvez esteja de acordo com o fato de que “as novas tecnologias de destruição estão menos preocupadas com a inscrição de corpos em aparatos disciplinares do que em inscrevê-los, no momento oportuno, na ordem da economia máxima, agora representada pelo ‘massacre’”4.

Em todo caso, não se pode perder de vista que, para o autor, “o principal desafio que nossa época enfrenta é o da refundação do pensamento crítico”, reconhecendo que “a humanidade do ser humano não está dada” mas “se arranca e se cria no decorrer das lutas”5. Como fazê-lo a partir de agora, num mundo de vírus, isolamentos e avanço da extrema direita? Talvez a resposta deva ser buscada em outros grandes representantes do pensamento negro, como Fanon, para quem a sociedade burguesa é simplesmente “uma sociedade fechada, onde não é bom viver, onde o ar é pútrido, as ideias e as pessoas em putrefação. E um homem que toma posição contra esta morte é, em certo sentido, um revolucionário”6. Não é este afinal o desafio do nosso tempo?

Para o filósofo pós-moderno Byung-Chul Han, classe e luta de classes são categorias historicamente ultrapassadas, mesmo na versão também pós-modernista de Negri e Hardt, opondo o “império” à “multidão”. O autor prefere teorizar sobre um “enxame digital”, que se distinguiria da “massa tradicional”, a qual, “como a massa de trabalho, não é volátil, mas sim dotada de vontade … e não constitui um paradigma efêmero, mas sim formações firmes. Com uma alma, unida por uma ideologia, ela marcha em uma direção”7, mas o mundo de hoje seria o dos enxames, da volatilidade… Deixemos para outros essas elucubrações.

O fato é que Han também escreveu sobre a crise da Covid 19, um texto que circulou bem na internet, no qual trata o tema das respostas nacionais à pandemia, considerando que os países asiáticos estariam controlando melhor a situação que a Europa por causa de uma “mentalidade autoritária” que facilitaria a adoção de medidas de vigilância digital que a consciência crítica europeia não permitiria.

Não é que a Europa não tenha adotado também a vigilância digital, posto que se trata de importante instrumento também para regular aquele poder de matar democratizado, mas, segundo o autor, “na Ásia impera o coletivismo. Não há um individualismo acentuado … Ao que parece o big data é mais eficaz para combater o vírus do que os absurdos fechamentos de fronteiras que estão sendo feitos nesses momentos na Europa. Graças à proteção de dados, entretanto, não é possível na Europa um combate digital do vírus comparável ao asiático”8. A posição do autor é inequívoca: “espero que após a comoção causada por esse vírus não chegue à Europa um regime policial digital como o chinês”9. Em todo caso, “a China poderá agora vender seu Estado policial digital como um modelo de sucesso contra a pandemia. A China exibirá a superioridade de seu sistema ainda mais orgulhosamente. E após a pandemia, o capitalismo continuará com ainda mais pujança”10.

A descrição das políticas em diferentes países é interessante, mas sua reflexão é de um momento inicial, quando a expansão da pandemia nos Estados Unidos, por exemplo, ainda não adquirira a dramaticidade que viria a apresentar logo após. Assim, a avaliação positiva que faz do caso do Japão parece ter sido precipitada. Tampouco são citados países ocidentais aparentemente bem-sucedidos, como Cuba, Venezuela e inclusive a Alemanha, onde vive o autor, de modo que a hipótese central de uma separação entre as respostas à crise no Oriente e no Ocidente, estabelecendo uma oposição de princípio entre liberdade e eficiência respaldada por diferenças de ordem cultural, fica prejudicada, pelo menos enquanto não se conheça o balanço final, após concluído o movimento de expansão global da pandemia, incluindo países importantes como Rússia, Índia e Brasil.

E mesmo que os dados confirmem uma maior adequação da resposta dos países asiáticos, a relação entre autoritarismo e eficácia ainda teria que ser provada. Uma hipótese alternativa, que também precisaria ser testada, poderia ser a de que a capacidade de resposta seria superior naqueles países menos atingidos, ao longo dos últimos 30 ou 40 anos, pelas políticas neoliberais e onde foram mais preservadas as capacidades de intervenção estatal, de planejamento, de mobilização social para fazer frente a crises e catástrofes, de adoção de políticas públicas adequadas de inclusão social etc.

Mike Davis, num artigo com o sugestivo título de “a crise do coronavírus é um monstro alimentado pelo capitalismo”, no item não menos sugestivo, “o legado da austeridade”, supõe, de forma mais cuidadosa, a superioridade da resposta chinesa em relação à americana: “daqui a um ano podemos olhar para trás com admiração para o sucesso da China em conter a pandemia, mas com horror ao fracasso dos Estados Unidos. A incapacidade das nossas instituições de manter a Caixa de Pandora fechada, é claro, não é uma surpresa. Desde pelo menos 2000, temos visto repetidamente falhas na linha de frente dos cuidados de saúde”11.

O artigo de Davis faz parte de uma coletânea sobre o tema composta por textos traduzidos ao português de importantes autores marxistas, que deixarei para comentar, pela sua complexidade e importância, em uma próxima ocasião12. Mas todos sabemos bem do que ele fala. Não se trata aqui de desqualificar a discussão, proposta por Byung-Chul Han, das diferenças entre Oriente e Ocidente, um tema, aliás, tratado por Gramsci, por exemplo, na sua definição mesma de sociedade civil. Mas a conclusão do autor – criticando explicitamente a posição de Zizek, que tampouco vou analisar aqui, segundo a qual o vírus colocaria o capitalismo em cheque – não passa de um inconclusivo jogo de palavras:

“O vírus não vencerá o capitalismo. A revolução viral não chegará a ocorrer. Nenhum vírus é capaz de fazer a revolução. O vírus nos isola e individualiza. Não gera nenhum sentimento coletivo forte. … Precisamos acreditar que após o vírus virá uma revolução humana. Somos NÓS, PESSOAS dotadas de RAZÃO, que precisamos repensar e restringir radicalmente o capitalismo destrutivo, e nossa ilimitada e destrutiva mobilidade, para nos salvar, para salvar o clima e nosso belo planeta”13.

Ou seja, o capitalismo vencerá e o que nos cabe é “acreditar que virá uma revolução humana” para restringir o “capitalismo destrutivo” (não fica claro se existiria outro, não destrutivo, ou se se trata de restringir “radicalmente” o caráter destrutivo do capitalismo, ou ainda se o problema seria apenas com o eficiente capitalismo chinês, oriental) e também a “nossa” mobilidade destrutiva, nós, pessoas dotadas de razão (com toda a ênfase) e preocupadas com o “nosso belo planeta”. Enfim: idealismo conformista, reafirmando a crença numa razão abstrata capaz de regular o capitalismo para controlar o quanto possível seu caráter destrutivo, mas reconhecendo a impossibilidade de superá-lo.

Ora, o que a crise sanitária em curso explicita são justamente os limites do desenvolvimento capitalista, cujos interesses – a valorização tautológica do capital, que redunda na expansão sem limites da forma mercadoria e, com ela, de uma sociabilidade consumista destrutiva, concentração absurda de riqueza, miséria e violência crescentes, destruição do meio ambiente – chocam-se com os interesses humanos, expondo o conjunto dos indivíduos a graves, inéditos e crescentes riscos, os quais ele próprio, por sua lógica imanente, não tem – e demonstra hoje claramente não ter – capacidade de mitigar. Uma lógica destrutiva da qual o reformismo esperançoso de Han não nos livrará.

É certo que o vírus não derrotará o capitalismo, como ele diz, mas provavelmente, ao final da crise, o grande vampiro, pilotado pela ultradireita neoliberal global, retornará ainda mais sedento de sangue. Como apontam Coggiola e Azevedo, numa situação de crise econômica extremamente agravada pela pandemia, “a única saída viável para os trabalhadores e explorados em geral é impor uma centralização compulsória de todos os recursos do país, com base em um único plano social e econômico, sob a mobilização e liderança dos próprios trabalhadores”14, mas isso evidentemente não faz sentido para Han.

Mas se há esperança possível, ela reside justamente não na “revolução humana”, seja lá o que isso quer dizer, mas lá onde nosso autor não quer ver, naquela revolução que, nas palavras de Césaire, outro dos grandes representantes do pensamento negro, “substituirá a estreita tirania duma burguesia desumanizada pela preponderância da única classe que tem ainda missão universal, porque na sua carne sofre de todos os males da História, de todos os males universais: o proletariado”15.

E este deve entender que “o estilo de vida criado pelo capitalismo industrial sempre será o privilégio de uma minoria. O custo em termos de depredação do mundo físico desse estilo de vida é de tal forma elevado que toda tentativa de generalizá-lo levaria inexoravelmente ao colapso de toda uma civilização, pondo em risco as possibilidades de sobrevivência da espécie humana”16. Se, como dizia Mbembe em trecho citado acima, a humanidade do ser humano não está dada, a tarefa do proletariado a que se refere Césaire é hoje, na luta, construir uma nova e livrar-nos do rastro de destruição e morte que o domínio do capital vem semeando.

*Professor titular aposentado do Departamento de Economia da Universidade Federal de Sergipe (UFS), Docente do Mestrado Profissional em Economia e Desenvolvimento da Universidade Federal de Sergipe (Propec/UFS), Líder do grupo de pesquisa Obscom/Cepos.

1Antonio Negri. Entrevista publicada na Folha de São Paulo, 30/03/2003 – Caderno A, p. 26. BORON, Atilio (2002). Imperio e imperialismo. Buenos Aires: Clacso faz uma crítica extensa do conhecido livro Imperio, de Negri e Hardt (edição brasileira de 2001, pela Record, Rio de Janeiro). No prólogo à 5ª edição (2004), Borón faz uma série de considerações derivadas do ataque norte-americano ao Iraque, onde cita essa curiosa afirmação de Negri, feita também em entrevista a um diário argentino. Eu mesmo produzi uma crítica ao livro à época (O império contra-ataca), disponível ainda no portal EPTIC <www.eptic.com.br>.

2GORZ, André (1998). Miserias del presente, riqueza de lo posible. Buenos Aires: Paidós. Esta referência foi extraída de LESSA, Sergio (2005), Para além de Marx? Crítica da teoria do trabalho imaterial. São Pualo: Xamã, que faz uma excelente revisão crítica dos trabalhos de Negri, Hardt e Lazzaratto anteriores ao Império, dando-se ao trabalho de “leitura de livros enormes, textos rebuscados e de estilo na maior parte das vezes rococó” (p. 15), pelo que devemos registrar nosso agradecimento.

3Achille Mbembe. Entrevista publicada na Folha de São Paulo, 30/03/2020. In: <https:/ /www1.folha.uol.com.br/cotidiano/coronavirus/> Acesso em 26/04/2020.

4MBEMBE, Achille (2018). Necropolítica. São Paulo: M-11, 2019, p. 59.

5MBEMBE, Achille (2010). Sair da grande noite. Ensaios sobre a África descolonizada. Petrópolis: Vozes, 2019, p. 245.

6FANON, Frantz (1952). Pele negra máscara brancas. Salvador: Editora UFBa, 2008, p. 186.

7HAN, Byung-Chul (2013). No enxame. Petrópolis: Vozes, 2018, p. 30

8HAN, Byung-Chul (2020). O coronavírus de hoje e o mundo de amanhã. In: Revista IHU Online, Instituto Humanitas Unisinos, 23 Março 2020. Publicado originalmente em El Pais, 22/03/2020.

9Idem

10Idem

11DAVIS, Mike (2020). A crise do coronavírus é um monstro alimentado pelo capitalismo. In: HARVEY, David; ZIZEK, Slavoj; BADIOU, Alain; DAVIS, Mike; BIHR, Alain; ZIBECHI, Raúl (2020). Coronavirus e luta de classes. Editora Terra sem Amos <www.terrasemamos.wordpress.com>, p. 7.

12Cito apenas os títulos dos artigos e os nomes dos autores para que se tenha uma ideia do conteúdo. Além do texto de Davis citado na nota anterior, constam: “Política anticapitalista em tempos de COVID-19” (David Harvey); “França: pela socialização do aparato de saúde” (Alain Bihr); “Coronavírus: a militarização das crises” (Raúl Zibechi); “Sobre a situação epidêmica” (Alain Badiou); “Um golpe como ‘Kill Bill’ no capitalismo’ (Slavoy Zizek)

13HAN, Byung-Chul (2020), op. cit.

14COGGIOLA, Osvaldo; AZEVEDO, Edgar (2020). Pandemia, crise do capital e luta de classes, mimeo.

15 CÉSAIRE, Aimé (1956). Discurso sobre o colonialismo. Lisboa: Sá da Costa Editora, 1978, p. 69

16FURTADO, Celso (1974). O mito do desenvolvimento. São Paulo: Círculo do Livro, p. 74-75.